El miércoles por la tarde, Graciela Mora estaba en un edificio de apartamentos con una amiga. Entonces, de forma repentina y cruel, la tierra empezó a temblar, y los destinos de ambas mujeres tomaron caminos diferentes.
Un día después, sacaron a Mora de entre los escombros del edificio derrumbado en La Guaira, la ciudad portuaria que fue una de las más afectadas por los potentes terremotos del miércoles en el norte de Venezuela. Un equipo de noticias con camarógrafo estaba en el lugar, y Mora pudo contar lo que le había pasado.
Dijo que había intentado agarrar a su amiga cuando todo se vino abajo, “para que se fuera acompañada”.
“Cuando empezó el temblor, me agarré durísimo durísimo durísimo al marco de la puerta. Tanto que me partí el dedo”, dijo Mora.
Pero el edificio no era lo suficientemente resistente para aguantar los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, cuyos movimientos combinados duraron casi un minuto. La estructura se derrumbó.
El video muestra lo que parecen ser voluntarios locales lanzando vítores mientras rescatan a Mora y la suben a una camilla.
La Guaira, una ciudad portuaria al norte de Caracas donde rescataron a Mora, es donde se han registrado los daños y las pérdidas humanas más graves a causa de los terremotos. Al menos 250 edificios resultaron dañados, dijeron las autoridades, y el viernes por la mañana el número de muertos ascendía a casi 600.
Los equipos de rescate han empezado a llegar a Venezuela desde todas partes del mundo. Cientos de personas, tanto muertas como vivas, siguen atrapadas entre los escombros, según las autoridades venezolanas. A los que sobreviven les espera el shock.
“Todavía no me da chance de llorar”, dijo Mora unos minutos después de que la rescataran.