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El Diario 28 Jun, 2026 20:37

Deja marcas de por vida abuso sexual infantil

La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes no termina cuando cesa la agresión. Un estudio elaborado a partir de 42 casos atendidos por Casa Amiga en Ciudad Juárez documentó que las víctimas continúan enfrentando secuelas físicas y emocionales.
Las alteraciones del sueño fueron la secuela física y emocional más frecuente entre niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual atendidos por Casa Amiga en Ciudad Juárez, al presentarse en el 47.6 por ciento de los 42 casos analizados en una guía elaborada por especialistas. Además, el 45.2 por ciento desarrolló ansiedad y el 38.1 por ciento depresión.
Los resultados forman parte de la Guía para acompañar a niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual: El andar de Casa Amiga, publicada este año elaborada por Ana Laura Ramírez Vázquez, Julia Estela Monárrez Fragoso y Luciana Esther Ramos Lira, a partir del análisis de expedientes de atención de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual.
De acuerdo con la investigación, las alteraciones del sueño representan una secuela física que constituye una problemática de salud mental. Las autoras señalan que problemas como no querer irse a dormir o despertarse constantemente son expresiones de una afectación traumática.

Dolores psicosomáticos
La guía refiere que la ansiedad puede manifestarse en la infancia mediante somatizaciones como dolores psicosomáticos, taquicardia, sudoración, palidez, temblor, náuseas, dolor abdominal, cefalea, mareo y sensación de falta de aire.
Respecto a la depresión, el documento indica que puede presentarse como tristeza o desesperanza, pero también mediante sentimientos de culpa, ira y baja autoestima. Estas tres últimas secuelas fueron identificadas en el 33.3 por ciento, 33.3 por ciento y 31 por ciento de los casos analizados, respectivamente.
En el apartado de secuelas cognitivas, la guía documenta que una de cada tres víctimas presentó pesadillas. También se identificaron negación, distorsión cognitiva, amnesia y alucinaciones, aunque en menor proporción.
Las autoras señalan que, cuando un suceso es altamente impactante y además es cometido por personas cercanas o queridas, pueden activarse mecanismos defensivos para protegerse de una realidad insoportable, por lo que negar u olvidar lo ocurrido ayuda a sobrellevar la vida cotidiana; sin embargo, los efectos traumáticos pueden manifestarse mediante sueños perturbadores.
El documento también precisa que, considerando todas las secuelas identificadas, independientemente de la dimensión a la que pertenecen, las principales fueron las alteraciones del sueño, la ansiedad, la afectación en las relaciones sociales, la depresión, los trastornos de la alimentación, las emociones como culpa e ira, así como el aislamiento, la revictimización y la baja autoestima.
La guía fue elaborada con base en 42 expedientes de atención de Casa Amiga y reúne información sobre las secuelas cognitivas, físicas, emocionales, sexuales, conductuales e interpersonales que presentaron niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual atendidos en Ciudad Juárez.
La publicación fue elaborada con el propósito de brindar herramientas a las personas que intervienen en la atención y acompañamiento de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, así como contribuir a disminuir la revictimización mediante un enfoque centrado en sus derechos y experiencias.

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