Un análisis sobre el futuro del libre comercio en esta frontera advierte que, entre otras limitaciones, el tipo de industria que está en aumento entre Juárez y El Paso, relacionado con la producción de componentes de computadora, es el que más electricidad requiere.
“El corredor se está convirtiendo en un centro neurálgico para la industria que más electricidad consume en el mundo”, advierte el artículo “La frontera de la verificación”, publicado el 24 de junio por la organización The Dialogue, con sede en Washington, D.C.
“El hardware que se ensambla en Juárez es el motor que permite la enorme escala de la computación posterior. Un rack de servidores de IA consume entre 40 y 60 kilovatios, frente a los pocos kilovatios que requiere uno convencional; además, los mayores centros de datos de IA ya contemplan cargas continuas de entre 650 megavatios y un gigavatio, una cifra superior a la capacidad instalada total de muchos estados mexicanos”, agrega.
El mismo reporte señala que un “corredor que fabrica este hardware se verá inevitablemente afectado, más pronto que tarde, por las mismas limitaciones energéticas que condicionarán cualquier actividad informática que albergue en el futuro”.
El documento advierte también que el estado de Chihuahua se ha convertido en la plataforma de exportación de hardware informático de México y que, en 2025, exportó bienes por valor de unos 99 mil millones de dólares, los cuales representaron aproximadamente el 46 por ciento de todas las exportaciones mexicanas de CPU, o unidades centrales de procesamiento.
Las exportaciones nacionales de estos componentes, agrega el reporte, han llegado a superar a los automóviles como la principal categoría de ventas al extranjero.
“La inversión se está materializando a nivel local; sólo Foxconn ha anunciado una inversión de unos 241 millones de dólares para ampliar la producción de servidores de IA en el estado”, agrega.
El documento se enfoca en analizar los cambios generados con la evolución del acuerdo comercial entre los dos países, que será revisado a partir de julio, y pone énfasis en la distancia entre lo que se determina en las ciudades capitales y las necesidades, sobre todo de verificación, que se presentan en los cruces internacionales, como los de Juárez y El Paso.
“Durante tres décadas, el eje central del comercio norteamericano fue la liberalización. El TLCAN y su sucesor redujeron los aranceles prácticamente a cero, de modo que la principal restricción para las cadenas de suministro transfronterizas era el precio: el arancel aplicable en la frontera –fijado en Washington, Ciudad de México y Ottawa–, uniforme para todos los corredores comerciales. Las capitales lo establecían; la frontera lo recaudaba”, dice.
“El T-MEC cambió la naturaleza del problema. Los aranceles prácticamente desaparecieron; ahora, el acuerdo regula el contenido de los productos. Para acogerse a un trato preferencial, el productor debe acreditar dónde y por quién se fabricaron los bienes”, agrega.
La restricción resultante, por tanto, plantea, no es un precio, sino el costo de acreditar tanto el origen como el contenido de los productos, así como de recopilar y defender la documentación que permite que un envío cumpla con los requisitos.
“Los economistas lo llamarían costo de transacción o costo de cumplimiento. Independientemente de cómo se le denomine, posee una característica que el arancel nunca tuvo: no puede pagarse en la capital, sino que debe generarse en el corredor”, dice.
“La verificación es la primera de tres infraestructuras que, discretamente, han adquirido un carácter metropolitano precisamente de esta manera. Las otras dos son la logística y la energía. Todas comparten el rasgo distintivo de la verificación: se trata de una función transfronteriza que el Gobierno nacional no puede desempeñar a escala local y que, cada vez más, plantea un problema de acreditación o prueba”, agrega.
The Dialogue, explica su portal electrónico, es una organización que busca construir redes de cooperación y acción para promover la resiliencia democrática, la prosperidad compartida, la inclusión social y el desarrollo sostenible en el continente americano.