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Quadratin 24 Mar, 2026 06:44

Tiempos Modernos: UAEM, gobierno y legitimidad

Ayer, en Palacio de Gobierno, ocurrió un acto que a primera vista parecía estrictamente formal: la gobernadora y la rectora de la UAEM firmaron un convenio de colaboración para implementar el Plan Integral de Seguridad Universitaria. Pero en política, la forma casi siempre es fondo. Y este evento, acompañado por una treintena de directores de preparatorias, escuelas, facultades y centros de investigación de todos los campus, envió un mensaje claro: cualquier acción para enfrentar la crisis de inseguridad que detonó el conflicto universitario pasa —y pasará— por la autoridad universitaria.

Ese es el punto central. El gobierno decidió anclar su estrategia en uno de los pilares clásicos de la gobernabilidad: el fortalecimiento institucional. En un momento de tensión, incertidumbre y desgaste, la señal es inequívoca: la rectoría es la interlocución válida para construir, ejecutar y supervisar el plan de seguridad. No es un gesto menor. Es una apuesta por el orden, la estructura y la legitimidad formal.

Los consejos estudiantiles: la otra pieza del rompecabezas

Mientras tanto, casi en paralelo, se conoció que la construcción de consejos estudiantiles de seguridad avanza no solo en otras universidades, sino también dentro de la propia UAEM. Y aquí ocurre algo relevante: estos comités cuentan con la representatividad orgánica necesaria para funcionar como puente entre la base estudiantil y las autoridades universitarias y estatales.

Es decir, no son grupos improvisados ni estructuras ad hoc. Son mecanismos reconocidos, con reglas internas y legitimidad suficiente para operar como correa de transmisión entre quienes viven el día a día en los campus y quienes toman decisiones desde las instituciones.

Con ello, el modelo se completa:

  • Instituciones fuertes, desde el gobierno y la universidad.
  • Participación estudiantil organizada, con canales formales.
  • Ciudadanía en el centro, porque ningún plan de seguridad funciona sin quienes lo habitan.

La seguridad universitaria no se decreta: se construye con corresponsabilidad.

La disputa por la representación

En este contexto, surgió otro elemento: las descalificaciones de la Resistencia Estudiantil hacia grupos de estudiantes que han buscado interlocución con el gobierno o con la rectoría. El argumento es conocido: quién representa a quién, quién tiene la voz legítima, quién puede hablar en nombre del estudiantado.

La respuesta es sencilla y contundente: nadie tiene la representación total de las y los estudiantes de la UAEM. Nadie. Ni un colectivo, ni un movimiento, ni una asamblea, ni una autoridad.

Por lo tanto, todas y todos los estudiantes —individual o colectivamente— tienen derecho a buscar los canales de diálogo que consideren pertinentes. Ese derecho no puede ser cuestionado ni invalidado por ningún grupo. La pluralidad no es un obstáculo: es la condición mínima de una comunidad universitaria viva.

El momento político

Lo que vimos ayer no fue solo la firma de un convenio. Fue la puesta en escena de un nuevo equilibrio:

  • instituciones que se reconocen mutuamente,
  • estructuras estudiantiles que se consolidan,
  • y un mensaje de fondo que busca ordenar el diálogo y encauzar la crisis.

La pregunta no es quién habla por todos. La pregunta es si todos los que quieren hablar tendrán espacio para hacerlo.

Porque solo así —con instituciones fuertes, participación estudiantil legítima y pluralidad garantizada— podrá construirse un plan de seguridad que no sea solo un documento, sino una realidad compartida.

Engranes:

En estos días la Resistencia Estudiantil ha sacado un posicionamiento frente al Plan Integral de Seguridad Universitaria. Sin embargo, está dirigido a la “comunidad universitaria”. Quizás sea hora de que comiencen a buscar una interlocución con el gobierno del estado, pues muchas de las demandas pasan por ahí, pero esta no será posible si no hay claridad en estas comunicaciones

¿Se acuerda cómo fue el gobierno (es un decir) de Cuauhtémoc Blanco? Las instituciones fueron desmanteladas o anuladas. Frente a ello, el fortalecimiento institucional es la mejor prueba de que hoy sí hay gobierno y ayer no. Lo mejor: las instituciones no se basan en el culto a una persona, sino en reglas y procedimientos claros

Claro, pero no todo lo va a arreglar el gobierno. Es cierto que hay violencia institucional, que hay violencia de parte de los profesores en las aulas, que hay crimen organizado, pero, ¿los estudiantes no practican violencias contra sus pares? ¿No hay bullying, acoso, hostigamiento de unos contra otras? ¿No hay prácticas discriminatorias, racistas y clasistas?

¿Cuándo comenzamos esa discusión?

La entrada Tiempos Modernos: UAEM, gobierno y legitimidad se publicó primero en Quadratín Morelos.

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