
El mundo de la moda vive uno de los momentos más curiosos y contradictorios de los últimos tiempos. Los jóvenes de las generaciones Z y Alfa ya no se visten solo para encajar en la sociedad o llamar la atención, sino para opinar sobre política, reírse de la economía mundial o demostrar su nivel social a través del humor absurdo y la ironía.
Hoy en día, la juventud ha roto por completo las normas tradicionales del “buen gusto”, dando paso a una gran cantidad de microtendencias que aparecen y desaparecen a toda velocidad gracias a (o a causa de) las redes sociales y su efímera viralidad.
Desde prendas que imitan de forma estética la falta de recursos, hasta ropa que se burla del mundo de las oficinas y las grandes empresas, estas son algunas de las corrientes de moda que marcan el día a día de la juventud actual.
EL ‘COSPLAY DE CLASE OBRERA’
Una de las tendencias que más debate ha generado últimamente es el llamado “Cosplay de Clase Obrera”. Jóvenes de familias adineradas están adoptando estéticas propias de los barrios trabajadores.
Así, se ponen ropa rota o desgastada a propósito y graban vídeos en redes sociales idealizando las cafeterías de toda la vida y los bares de menú barato para intentar parecer más auténticos. Ante esto, las críticas por lo que muchos consideran una apropiación de la precariedad han inundado internet.
ADIÓS AL ‘STREETWEAR’ Y HOLA AL ‘PREP-CORE’
Las zapatillas gigantes y los pantalones excesivamente anchos han empezado a desaparecer de las calles. Ahora estamos en la era del “Old Money” adaptado a todos los bolsillos, un estilo clásico y pijo, al más puro estilo de los “cayetanos” o la estética de las universidades de la Ivy League.
Así, las aceras se llenan de mocasines, faldas de tenis y jerséis cruzados sobre los hombros. Las grandes marcas de moda rápida han adoptado esta tendencia de inmediato. De hecho, en los desfiles de Primavera-Verano 2026, este estilo “prep-core” regresó con fuerza gracias a las camisetas de rugby y los cuellos levantados.
Al mismo tiempo, firmas populares como Gap han registrado un notable aumento en sus ventas de prendas vaqueras gracias a la Generación Z, tras conectar con este público mediante campañas virales de ropa “denim”.