El comercio electrónico de bajo coste acaba de entrar en una nueva etapa en Europa. Desde este miércoles, la Unión Europea comienza a aplicar una nueva tasa a los envíos procedentes de países extracomunitarios cuyo valor no supera los 150 euros, una decisión que busca transformar el funcionamiento de las importaciones masivas y equilibrar la competencia entre las plataformas digitales y el comercio tradicional. El cambio afecta especialmente a gigantes como Temu, Shein o AliExpress, cuyo modelo de negocio ha impulsado durante los últimos años una auténtica explosión de pequeños paquetes con destino al mercado comunitario.
Hasta ahora, este tipo de compras disfrutaban de un régimen mucho más favorable en las aduanas europeas. La exención de determinados costes de entrada permitió que millones de consumidores adquirieran productos a precios extremadamente bajos, favoreciendo el crecimiento de plataformas asiáticas que han convertido la venta directa al cliente en una de las grandes revoluciones del comercio internacional. Sin embargo, Bruselas considera que ese sistema ya no responde a la realidad actual.
La nueva medida introduce una tarifa mínima de tres euros que, aunque oficialmente recae sobre las empresas importadoras o vendedoras, podría terminar reflejándose en el precio final que pagan los compradores. No se trata exactamente de un cobro por paquete, sino por cada categoría de producto incluida en el envío. Así, adquirir varias prendas iguales supondrá un único recargo, mientras que combinar artículos diferentes incrementará el importe de la tasa.
La decisión no responde únicamente a un objetivo recaudatorio. La Comisión Europea sostiene que el auténtico problema es el volumen descomunal de mercancías que llegan diariamente a las fronteras comunitarias y que dificulta enormemente el trabajo de las aduanas. El crecimiento del comercio electrónico ha desbordado unos mecanismos de control diseñados para una realidad comercial completamente distinta.
Un sistema pensado para otra época
La exención para los envíos de escaso valor nació hace varias décadas, cuando el volumen de pequeños paquetes internacionales era prácticamente testimonial. La irrupción de las plataformas digitales ha cambiado por completo ese escenario.
Actualmente llegan a la Unión Europea alrededor de 16 millones de paquetes diarios con un valor inferior a 150 euros. Solo durante el último año se registraron cerca de 5.900 millones de estos envíos, una cifra que cuadruplica la contabilizada apenas cinco años antes.
Paradójicamente, aunque representan el 97% del número total de paquetes importados, apenas concentran alrededor del 2% del valor económico de todas las importaciones que recibe el mercado único. Es precisamente esa enorme cantidad de pequeños envíos la que ha convertido el control aduanero en una tarea casi imposible.
La Comisión Europea considera que mantener la antigua exención suponía perpetuar un sistema incapaz de responder a las necesidades actuales y favorecer un modelo comercial que escapaba, en gran medida, a los controles habituales.
El comercio tradicional también sale beneficiado
Otro de los objetivos de la reforma consiste en reducir la diferencia competitiva entre las plataformas de venta directa y los comercios establecidos dentro de la Unión Europea.
Las tiendas físicas y buena parte del comercio electrónico europeo trabajan con cadenas logísticas diferentes y soportan obligaciones fiscales, regulatorias y administrativas que no siempre afectan de igual manera a los envíos directos procedentes de terceros países.
Bruselas recuerda que el comercio minorista genera alrededor de 30 millones de empleos en territorio comunitario y considera que resulta necesario evitar desequilibrios que puedan perjudicar a un sector inmerso desde hace años en un profundo proceso de transformación.
Aunque tres euros puedan parecer una cantidad reducida, el nuevo sistema introduce un elemento que puede modificar las estrategias comerciales de muchas plataformas internacionales, obligándolas a reorganizar sus envíos o asumir parte de ese sobrecoste para mantener su competitividad.
Más controles para productos que no siempre cumplen las normas
La reforma también persigue reforzar la seguridad de los productos que llegan desde fuera de la Unión Europea.
Las instituciones comunitarias alertan de que el elevado volumen de paquetes hace prácticamente imposible inspeccionar todas las mercancías. Como consecuencia, numerosos artículos terminan accediendo al mercado europeo sin verificar plenamente si cumplen la legislación comunitaria.
Los datos manejados por la Comisión Europea reflejan que alrededor del 65% de los productos cosméticos importados mediante este sistema presentan incumplimientos respecto a la normativa europea. Situaciones similares se detectan en suplementos alimenticios, pequeños aparatos electrónicos, juguetes o equipos de protección individual.
El nuevo procedimiento pretende facilitar una mejor clasificación de las mercancías y reforzar los mecanismos de supervisión antes de que lleguen a manos de los consumidores.
Una medida temporal mientras llega la gran reforma aduanera
La tasa de tres euros no está concebida como una solución definitiva. Forma parte de un periodo transitorio que permanecerá vigente hasta el 1 de julio de 2028, fecha prevista para la entrada en funcionamiento del nuevo modelo aduanero europeo.
Ese sistema incorporará centros de datos especializados y una nueva autoridad comunitaria con sede en Lille (Francia), desde donde se coordinarán los controles de las importaciones que entren en el mercado único.
Mientras tanto, las empresas deberán adaptarse gradualmente a las nuevas obligaciones. Desde este 1 de julio podrán presentar de forma voluntaria la nueva declaración específica sobre los productos importados, aunque ese trámite pasará a ser obligatorio a partir del 1 de noviembre. @mundiario