El aviso de António Guterres de que la UNRWA está al borde del colapso trasciende la mera urgencia financiera. Al exigir la cobertura inmediata de un déficit de 100 millones de dólares, el secretario general de la ONU confronta la viabilidad de una agencia humanitaria asfixiada por recortes que ya la han obligado a reducir un 20% sus horas de servicio para 2,6 millones de palestinos en Oriente Próximo.
La advertencia no deja lugar a interpretaciones. Según el máximo responsable de Naciones Unidas, la UNRWA se encuentra cerca de un “punto de inflexión”, un punto de ruptura que comprometería su capacidad para seguir prestando asistencia humanitaria básica a millones de personas. La organización afronta un déficit inmediato de aproximadamente 100 millones de dólares, una cifra que se suma a un problema estructural de financiación que se ha agravado durante los dos últimos años.
La situación económica de la UNRWA refleja un deterioro progresivo de su capacidad operativa. La agencia necesita alrededor de 3.300 millones de dólares para desarrollar todas sus actividades, pero durante el último ejercicio únicamente logró compromisos por valor de 887 millones y recibió finalmente unos 829 millones de dólares en contribuciones, lo que supone apenas una parte de sus necesidades presupuestarias.
Este desfase ha obligado a la organización a aplicar importantes medidas de austeridad. Entre ellas figuran la reducción del 20% en los horarios de prestación de servicios, la congelación del 15% de las plazas internacionales y la disminución salarial del personal local. Guterres advirtió de que estas medidas han permitido ganar tiempo, pero alertó de que el margen para nuevos recortes prácticamente ha desaparecido. En sus palabras, “No pueden seguir así sin un respaldo urgente y apoyo financiero por parte de los Estados miembros”.
La liquidez se ha convertido así en el principal desafío inmediato para una agencia cuyo mandato fue renovado hace apenas seis meses por la Asamblea General de Naciones Unidas con un amplio respaldo de los Estados miembros.
La importancia de la UNRWA para millones de palestinos
Más allá de la distribución de alimentos, la UNRWA funciona como el Estado del bienestar de facto para los palestinos en Oriente Próximo. Su infraestructura civil sostiene una red de 700 escuelas que educan a medio millón de niños y gestiona 140 centros de atención médica primaria, consolidándose como la única red institucional que garantiza la estabilidad social básica en zonas devastadas por el conflicto.
Durante generaciones, buena parte de la población palestina refugiada ha dependido de esta red para acceder a educación primaria, atención médica básica, asistencia alimentaria o programas sociales. Precisamente por ello, Guterres subrayó que la agencia constituye “esencial para preservar las condiciones humanitarias necesarias para una solución política justa y duradera con dos Estados --Israel y Palestina-- que vivan lado a lado en paz y seguridad”.
Su llamamiento pretende que los Estados traduzcan el respaldo político expresado en numerosas resoluciones internacionales en recursos financieros suficientes para garantizar la continuidad de estos servicios.
La actual crisis financiera no puede entenderse sin el contexto político que rodea a la agencia desde el inicio de la guerra de Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
Estados Unidos, tradicionalmente el mayor donante de la UNRWA, suspendió su financiación después de que Israel acusara a varios empleados de la agencia de haber participado en los ataques perpetrados por Hamás. Posteriormente, Naciones Unidas despidió solo a nueve trabajadores que podrían haber estado implicados mientras mantenía abiertas otras investigaciones internas.
Sin embargo, la suspensión estadounidense tuvo un efecto inmediato sobre la financiación internacional. Algunos países congelaron temporalmente sus aportaciones mientras se investigaban las acusaciones, aunque posteriormente la mayoría decidió restablecerlas. Sin embargo, otros donantes, como Suecia, también redujeron sus contribuciones.
En paralelo, la ONU asegura haber reforzado los mecanismos de supervisión interna y actualizado sus políticas relativas a actividades políticas y externas de sus trabajadores para responder a las preocupaciones planteadas por los Estados miembros.
Restricciones operativas en el terreno
El ahogo a la UNRWA va más allá del bloqueo financiero y se ejecuta mediante un boicot operativo sobre el terreno. Guterres ha denunciado que las autoridades israelíes mantienen retenidos cientos de contenedores con suministros médicos en los puertos, al tiempo que niegan de forma sistemática los visados de trabajo para el personal internacional, asfixiando la gestión diaria de la agencia en Gaza y Cisjordania.
A ello se suman las denuncias formuladas por el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, quien informó de la entrada de fuerzas israelíes en el Centro de Formación Kalandia, situado en Jerusalén Este. Según explicó, “La redada de hoy vulnera la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU e infringe las obligaciones de Israel en materia de privilegios e inmunidades de Naciones Unidas”.
Dujarric insistió en que este tipo de actuaciones complican el cumplimiento del mandato otorgado por la Asamblea General a la agencia y afectan directamente a cientos de estudiantes y beneficiarios de sus programas.
For generations, Palestine refugees have counted on @UNRWA for support & essential services.
— António Guterres (@antonioguterres) June 30, 2026
UNRWA is essential to preserving the humanitarian conditions necessary for a just & lasting political solution with two States – Israel & Palestine – living side by side in peace &…
La situación sobre el terreno también ha tenido consecuencias especialmente graves para el propio personal de la organización. De acuerdo con los datos expuestos por Naciones Unidas, alrededor de 390 trabajadores de la UNRWA han muerto en Gaza desde octubre de 2023. Paralelamente, numerosas instalaciones de la agencia han sufrido daños o han quedado completamente destruidas durante el desarrollo del conflicto.
La ONU e Israel mantienen un pulso total por la supervivencia de la agencia. Al tiempo que el Consejo de Seguridad la considera un factor de estabilidad regional imprescindible, el Estado judío avanza en su estrategia de asfixia legal tras denunciar la infiltración sistemática de Hamás en la plantilla médica y educativa de la agencia en Gaza, bloqueando cualquier tipo de interlocución oficial con sus directivos.
Guterres respondió a estas presiones denunciando lo que calificó como intentos continuados de debilitar a la organización mediante “campañas de difamación y desinformación, iniciativas legislativas, trabas operativas, bloqueos diplomáticos y otras medidas”. Desde la perspectiva de Naciones Unidas, estas iniciativas no solo afectan a la institución, sino también a millones de personas que dependen diariamente de sus servicios básicos. @mundiario