La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela abre una nueva fase de la emergencia. Mientras continúan las tareas de rescate y el país intenta atender a miles de heridos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el deterioro del sistema sanitario podría desencadenar brotes de enfermedades infecciosas si no se restablecen rápidamente los servicios esenciales.
Según informó el organismo desde Ginebra, los hospitales venezolanos trabajan al límite de su capacidad. La atención se concentra en pacientes con traumatismos graves, pero muchos centros de salud también enfrentan daños estructurales, escasez de recursos y dificultades para mantener su funcionamiento habitual.
El balance oficial supera los 1.700 fallecidos y los 5.000 heridos, mientras las Naciones Unidas estiman que decenas de miles de personas permanecen desaparecidas. A ello se suma el desplazamiento de familias enteras y la destrucción de infraestructuras básicas, un escenario que incrementa la vulnerabilidad sanitaria.
El riesgo de una segunda crisis
La OMS advierte que las interrupciones en el suministro de agua potable, los problemas de saneamiento y la concentración de personas en refugios temporales crean las condiciones ideales para la propagación de enfermedades transmisibles.
Entre las principales amenazas figuran patologías prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina. También preocupa un posible aumento de enfermedades transmitidas por mosquitos o agua contaminada, como dengue, zika, chikunguña, malaria y fiebre amarilla.
La experiencia internacional demuestra que, tras grandes desastres naturales, la emergencia sanitaria suele extenderse mucho más allá de los primeros días si no se garantiza el acceso a servicios médicos, vacunación y condiciones adecuadas de higiene.
Hospitales bajo una presión inédita
Las evaluaciones preliminares realizadas por la OMS indican que al menos 38 hospitales sufrieron algún tipo de afectación. Varios establecimientos presentan daños estructurales importantes y otros continúan operando parcialmente, mientras reciben una demanda muy superior a su capacidad habitual.
La situación también afecta áreas críticas como traumatología y neurocirugía, donde las listas de espera para intervenciones urgentes continúan creciendo. A ello se suman las dificultades en los servicios forenses, la identificación de víctimas y el registro de personas desaparecidas.
La emergencia entra en una nueva etapa
Superada la fase inicial de búsqueda y rescate, el desafío pasa ahora por evitar que el desastre natural derive en una crisis de salud pública de mayor alcance.
Para los organismos internacionales, la prioridad inmediata consiste en restablecer el suministro de agua potable, reforzar las campañas de vacunación, garantizar medicamentos esenciales y recuperar la capacidad operativa de los hospitales.
La advertencia de la OMS refleja un patrón frecuente tras grandes catástrofes: cuando la infraestructura sanitaria colapsa, las enfermedades infecciosas pueden convertirse en una segunda tragedia. Evitar ese escenario dependerá de la rapidez de la respuesta humanitaria y de la coordinación entre las autoridades nacionales y la comunidad internacional. @mundiario