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El Diario 30 Jun, 2026 19:47

Llenan paseños camión de ayuda a damnificados del sismo

La tragedia que hace una semana estremeció a Venezuela con un doble y posteriormente un tercer sismo, dejando una estela de muerte, desaparecidos y comunidades enteras reducidas a escombros, despertó una extraordinaria ola de solidaridad en la frontera entre México y Estados Unidos.

Cientos de residentes de El Paso, así como ciudadanos originarios de Venezuela, México, Colombia, Puerto Rico y de otros países que radican en esta región, acudieron durante varios días al centro de acopio instalado en el restaurante Caracas Latino Food, en el 5901 Brook Hollow Drive, detrás de Bassett Place, para entregar ayuda para las familias damnificadas.

Medicamentos, artículos de higiene personal, alimentos no perecederos, pañales, toallitas húmedas, fórmula para bebé y material de curación comenzaron a llenar decenas de tarimas, superando todas las expectativas de los organizadores.

El propietario del restaurante, Jorge Vilches, originario de Venezuela, confesó que jamás imaginaron una respuesta tan generosa. “Ha sido una respuesta maravillosa. Desde que iniciamos el centro de acopio la gente no ha dejado de llamar, incluso a altas horas de la noche, preguntando si seguíamos recibiendo donaciones. Nos vimos rebasados por la cantidad de ayuda y gracias a Dios tampoco nos han faltado voluntarios para organizar todo”, expresó.

Explicó que, debido a la enorme cantidad de ropa y otros artículos recibidos, la prioridad ahora son los medicamentos, artículos de higiene personal, material médico y alimentos no perecederos, indispensables para atender a quienes permanecen en albergues o zonas afectadas.

No obstante, aseguró que ninguna donación será rechazada. La ropa, cobijas y demás artículos que continúen llegando serán canalizados a otros centros de apoyo para beneficiar a familias necesitadas de la región, evitando que la ayuda se desperdicie.

La solidaridad fue tan grande que el primer envío superó las 30 tarimas de ayuda humanitaria, las cuales serían trasladadas por una empresa transportista que ofreció sus servicios de manera altruista para llevarlas hasta Miami, desde donde organizaciones humanitarias las enviarán a Venezuela.

Vilches recordó que las primeras horas después del terremoto fueron de profunda angustia. “No sabíamos nada. Las comunicaciones se cayeron, no había electricidad ni Internet. Hasta la madrugada pude hablar con mi padre y saber que estaba bien. Sin embargo, amigos y conocidos perdieron familiares y todavía hay personas desaparecidas entre los escombros”, relató conmovido.

Aunque su familia resultó ilesa, aseguró que el dolor de miles de venezolanos fue el principal motivo para organizar la campaña humanitaria.

Al igual que ocurrió en distintas partes del mundo, donde gobiernos, organismos internacionales y miles de voluntarios movilizaron ayuda humanitaria y equipos especializados de búsqueda y rescate, la comunidad fronteriza decidió hacer su parte al reunir a decenas de voluntarios que durante horas clasificaron, empacaron y acomodaron cada una de las donaciones.

Entre ellos se encontraba Cintia Barbosa, quien acudió junto con su hija Dilany para colaborar en la recepción y clasificación de los artículos que, de manera ininterrumpida, llegaban en automóviles o eran entregados por personas que caminaban hasta el centro de acopio cargando cajas, bolsas y paquetes con ayuda.

“Hoy son ellos quienes necesitan ayuda; mañana podríamos ser cualquiera de nosotros. Lo que estamos haciendo es un acto de humanidad”, afirmó.

Barbosa destacó que la solidaridad rebasó nacionalidades y fronteras, al recibir apoyo de venezolanos, mexicanos, colombianos, puertorriqueños y estadounidenses que decidieron aportar su “granito de arena” para aliviar el sufrimiento de las familias afectadas.

Entre quienes acudieron a donar estuvo Anaís Welsh, residente de El Paso, quien llevó cobijas, ropa infantil, almohadas y diversos artículos para las familias damnificadas. “Lo que vimos en Venezuela nos rompió el corazón. Todos necesitamos apoyarnos en momentos como este”, comentó visiblemente consternada.

José, otro de los donantes, entregó ropa para niños, pañales y fórmula infantil convencido de que la solidaridad debe hacerse presente cuando una tragedia golpea a miles de familias.

Ante la extraordinaria respuesta ciudadana, los organizadores analizan extender la campaña para abrir un segundo período de recepción de donativos, ya que numerosas personas siguen comunicándose para preguntar cómo pueden colaborar.

Para Jorge Vilches, esta experiencia dejó una enseñanza imborrable. “La comunidad de El Paso nos ha demostrado un amor inmenso. Sólo nos queda agradecer y pedir que Dios bendiga a cada persona que abrió su corazón para ayudar a Venezuela. Esta solidaridad nos recuerda que, cuando el dolor toca a un pueblo, la esperanza también puede cruzar fronteras”.

De acuerdo con Vilches, el desastre en su país ha sido considerado uno de los más severos que ha vivido Venezuela en décadas. Especialistas recuerdan que el antecedente más cercano de gran magnitud ocurrió en 1967, cuando un fuerte terremoto provocó devastación y numerosas pérdidas humanas.

Sin embargo, habitantes y autoridades han señalado que la reciente secuencia de dos fuertes terremotos, seguida de un tercer movimiento importante, provocó daños aún mayores en diversas ciudades, colapsando edificios, viviendas e infraestructura que ha dejado hasta la fecha cerca de dos mil personas muertas y miles de heridos, desaparecidos y familias sin hogar.

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