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Radar Inteligente
Mundiario 01 Jul, 2026 19:38

La independencia de los jóvenes, limitada por la falta de viviendas

Nuestros políticos, sobre todo los que tienen poder ejecutivo y de decisión, siguen dando vueltas —como si estuvieran mareando la perdiz— a un tema de máxima importancia para los ciudadanos, como es la vivienda. El problema afecta a todos los sectores de la sociedad y, según las encuestas, se sitúa en el primer lugar de las demandas que hacen los usuarios. Los datos demoscópicos reflejan una gran carestía en las viviendas y una escasez en la oferta de alquileres. Esos datos nos muestran que seis de cada diez españoles carecen de una vivienda propia, pagan un alquiler cercano a sus ingresos o viven en espacios insuficientes para el número de ocupantes. Esa es la auténtica realidad que está causando gran preocupación entre los jóvenes y sus familias, convirtiéndose en uno de los principales temas de debate público que, para la gran mayoría de los expertos, es el primero. Algo que afecta de manera muy directa a las nuevas generaciones que pretenden iniciar una vida independiente.

En España existe un déficit real de viviendas. Y los datos señalan que hay más hogares que casas. En los últimos cinco años se han formado más hogares que viviendas promovidas disponibles, existiendo una enorme presión de la demanda y una oferta insuficiente. El ritmo constructivo se ha ralentizado desde el año 2014.

Los jóvenes, grandes perjudicados

Los expertos dan cuenta de que estamos ante una problemática social y económica que afecta, sobre todo, a los más jóvenes. Aquí, en nuestro país, aumentó de forma considerable la edad de emancipación, que se sitúa en los 30 años, casi cinco puntos por encima de lo que se registra en la Unión Europea. Las encuestas revelan que cerca del 70 % de los que se emancipan lo hacen en régimen de alquiler, y el porcentaje aumenta de forma considerable entre quienes comparten vivienda. Y muchos de ellos, para poder hacer frente a alguna de estas dos situaciones, lo hacen con ayudas económicas procedentes de sus familias. No olvidemos que una gran mayoría de los que se quieren independizar suelen tener ingresos económicos, procedentes del rendimiento del trabajo, muy bajos, que no les permiten acceder a una hipoteca según las normas y garantías del mercado bancario.

Del alquiler a la propiedad

Por desgracia, la alternativa a disponer de una vivienda está en el alquiler, al que recurren más del 80 % de los jóvenes en edad de emanciparse por estudios o formación y abandonar el domicilio familiar, pero que tienen que conformarse con compartir piso de manera más que generalizada.

El porcentaje, bastante reducido, de los que se han convertido en propietarios ha necesitado ayuda de otras personas —los padres, principalmente— para poder acceder a una hipoteca con la que hacer frente a la compra de un piso.

La solución, en el momento actual, es bastante complicada. De todos modos, considero que una de las fórmulas para ir acometiendo la escasez de vivienda radica en aumentar la construcción de viviendas de protección oficial, o protegidas, y las destinadas a ese mercado formado por quienes tienen enormes problemas económicos y de liquidez para hacer frente a una nueva casa, una respuesta para los sectores con menor poder adquisitivo. De ahí que sean de gran importancia los planes de financiación. Un posicionamiento que deben encabezar las administraciones públicas para poner en marcha planes rigurosos y de ejecución rápida con los que intentar solventar este grave problema que cada vez atenaza más a nuestros jóvenes. @mundiario

 

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