El PSOE ha entrado oficialmente en modo electoral. Apenas unos días después del Comité Federal con el que Pedro Sánchez trató de cerrar filas en torno a la dirección del partido tras el aluvión de causas judiciales que cercan a La Moncloa, Ferraz ha puesto en marcha el primero de los procesos de selección de candidatos para las elecciones autonómicas y municipales de 2027. El calendario comienza este mes de julio con la elección de aspirantes en cinco comunidades autónomas, 21 ayuntamientos, dos consells insulares y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en un momento en el que el principal objetivo de la dirección socialista pasa por conservar el poder territorial que aún mantiene tras la debacle de 2023.
Más allá de los nombres, el proceso refleja el cambio de prioridades del PSOE. Después de las derrotas sufridas en el último ciclo electoral y de la erosión provocada por las investigaciones judiciales que afectan al entorno del partido, en particular el caso Leire Díez y el caso Plus Ultra que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, la estrategia pasa por minimizar riesgos, reforzar liderazgos consolidados y evitar nuevas fracturas internas en plazas consideradas estratégicas.
La principal incógnita del proceso continúa situada en el Ayuntamiento de Madrid. El plazo para presentar candidaturas concluye esta semana y, hasta el momento, únicamente ha formalizado públicamente su intención de concurrir la concejala y exsecretaria de Estudios y Programas de la Ejecutiva socialista, Enma López, cuya decisión provocó un fuerte choque con la dirección federal al anunciar su candidatura antes incluso de que se convocaran oficialmente las primarias.
La gran duda sigue siendo si la actual portavoz municipal, la exministra de Industria Reyes Maroto, finalmente optará por presentarse de nuevo. Aunque lleva meses trasladando internamente su intención de repetir como candidata, todavía no ha confirmado oficialmente su decisión. Si ambas concurren, el PSOE madrileño celebrará unas primarias que podrían convertirse en el principal foco interno del partido durante este verano. La primera votación está prevista para el 19 de julio y, si ningún aspirante supera el 50 % de los apoyos, se celebraría una segunda vuelta el día 26.
La dirección federal observa con especial atención este proceso. Maroto cuenta con el respaldo de Ferraz y de la dirección regional encabezada por el ministro de Transformación Digital, Óscar López, mientras que Enma López quedó fuera de la Ejecutiva Federal tras anunciar su candidatura sin comunicar previamente sus planes a la cúpula socialista.
Cinco comunidades renuevan liderazgo
A menos de que ocurra una sorpresa, el resto del proceso presenta un panorama mucho más despejado. A nivel autonómico, Óscar López será ratificado como candidato a la Presidencia contra la popular Isabel Díaz Ayuso, mientras que la ministra de Ciencia Diana Morant repetirá como cabeza de cartel en la Comunidad Valenciana, uno de los territorios donde el PSOE considera que mantiene opciones reales de recuperar el Gobierno tras la crisis de la dana en manos de Carlos Mazón y su sucesor en la Generalitat, el también popular Juanfran Pérez Llorca.
También serán confirmados Francisco Lucas en la Región de Murcia y Pedro Casares en Cantabria. La única renovación significativa llegará en Baleares, donde el partido elegirá al relevo de la presidenta del Congreso, Francina Armengol. La actual secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, parte como principal favorita para asumir ese liderazgo. Además, el proceso incluirá la designación de candidatos en Ceuta, Melilla y en los consells insulares de Mallorca y Menorca.
El calendario también permitirá elegir candidatos municipales en una veintena de ciudades relevantes. Entre ellas figuran Palma, Santander, Torrelavega, Murcia, Cartagena, Lorca, Santiago de Compostela, Lugo, Pontevedra, Ferrol, Oviedo o Calvià, además de varios municipios gallegos y murcianos donde los socialistas buscan consolidar o recuperar posiciones. Aunque se trata únicamente de una primera fase, Ferraz considera que estos procesos servirán para empezar a movilizar la maquinaria de cara al intenso calendario electoral que desembocará en 2027.
El temor a perder más barones
La dirección socialista afronta este ciclo con una prioridad muy clara: evitar nuevas pérdidas territoriales. Actualmente el PSOE gobierna en cuatro comunidades autónomas y en más de 1.300 ayuntamientos, pero los sondeos internos dibujan un escenario complicado en varios de esos territorios. En Ferraz existe un consenso creciente en torno a una idea, la Comunidad Valenciana representa la mejor oportunidad para recuperar poder autonómico.
La gestión de la dana y el desgaste del Govern mantienen viva la expectativa de un cambio político, especialmente si Compromís logra aglutinar buena parte del voto progresista. No resulta casual que Pedro Sánchez haya reforzado el peso político de la federación valenciana durante los últimos meses. Morant continúa al frente del Ministerio de Ciencia, Arcadi España asumió recientemente la cartera de Hacienda y tanto la secretaria de Organización, Rebeca Torró. como la delegada del Gobierno y secretaria de Igualdad, Pilar Bernabé, ocupan posiciones clave en la dirección federal del partido.
Si recuperar la Generalitat Valenciana constituye la principal aspiración, conservar los actuales gobiernos autonómicos representa el gran desafío. Las encuestas publicadas hasta ahora sitúan bajo presión especialmente a Castilla-La Mancha y Asturias. En el primer caso, las dudas sobre una eventual continuidad de Emiliano García-Page alimentan las incógnitas sobre el futuro socialista en la región. En Asturias, aunque Adrián Barbón continúa proyectándose como el candidato más votado, una eventual suma entre PP y Vox podría poner fin a décadas de hegemonía socialista.
Mientras tanto, Navarra seguiría siendo gobernable para el PSOE, aunque previsiblemente con una mayor dependencia parlamentaria de EH Bildu a pesar de que reedite el Ejecutivo de coalición con Geroa Bai o Contigo-Zurekin. Las expectativas resultan mucho más limitadas en comunidades como Madrid, Murcia o Cantabria, donde el objetivo inmediato pasa más por reforzar el papel del PSOE como principal fuerza de la oposición que por una alternancia de gobierno.
Tres calendarios para dar margen a las federaciones
Como novedad organizativa, el PSOE ha introducido un sistema flexible para la elección de candidatos. Las federaciones podrán celebrar sus procesos internos en tres momentos distintos —julio, septiembre o noviembre—, en función de sus necesidades políticas y orgánicas. La dirección considera que este modelo permitirá adaptar mejor los tiempos internos a la realidad de cada territorio y evitar tensiones innecesarias antes del arranque definitivo del ciclo electoral.
El proceso de selección también estará marcado por las nuevas medidas internas de control aprobadas por el PSOE después de los casos que afectaron a los dos últimos secretarios de Organización, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Entre las novedades figura la obligación de que todos los candidatos presenten una declaración de bienes antes de ser proclamados oficialmente, dentro del paquete de medidas de regeneración impulsado por Ferraz para reforzar los controles internos.
Con estas primarias, el PSOE inicia un largo camino hacia unas elecciones de 2027 que pondrán a prueba la capacidad del partido para mantener su implantación territorial en un escenario político mucho más fragmentado y condicionado por el desgaste del Gobierno, las investigaciones judiciales abiertas y una oposición que aspira a consolidar el avance logrado en los últimos comicios. @mundiario