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FayerWayer 02 Jul, 2026 12:24

La razón por la que las mujeres viven más años que los hombres sorprende a la ciencia

Las mujeres viven, en promedio, cinco años más que los hombres en la mayoría de países del mundo.

Esta diferencia, que ha sido documentada durante décadas por organismos internacionales y centros de investigación, no responde a una sola causa.

Por el contrario, los científicos coinciden en que es el resultado de una combinación de factores biológicos, genéticos, hormonales, sociales y de comportamiento.

Aunque la biología proporciona una ventaja inicial, los hábitos de vida y el entorno también desempeñan un papel determinante en la longevidad de hombres y mujeres.

Los hábitos masculinos influyen en una menor esperanza de vida

Uno de los factores más estudiados es el comportamiento. Datos recopilados por el proyecto Our World in Data, desarrollado por la Universidad de Oxford, muestran que la diferencia en la esperanza de vida cambia según el país.

Viúvos Bernard, de 98, e Jo, de 96Viúvos Bernard, de 98, e Jo, de 96

Mientras en naciones como Rusia, Ucrania o Vietnam las mujeres viven hasta diez años más que los hombres, en otros países la brecha es considerablemente menor.

La profesora Sarah Harper, directora del Instituto de Oxford sobre el Envejecimiento de la Población, sostiene que buena parte de estas diferencias está relacionada con los estilos de vida.

Los hombres, en promedio, consumen más alcohol y tabaco, mantienen dietas menos saludables y acuden con menor frecuencia a controles médicos preventivos.

Además, suelen desempeñar ocupaciones de alto riesgo y presentan mayores tasas de mortalidad por accidentes de tránsito, violencia, homicidios y suicidios.

Sin embargo, estas tendencias pueden modificarse. Las campañas de salud pública implementadas en distintos países han demostrado que la prevención reduce significativamente la mortalidad masculina.

El papel protector de las hormonas femeninas

La biología también ofrece respuestas importantes. La fisióloga Consuelo Borrás, especialista en envejecimiento de la Universidad de Valencia, explica que los estrógenos cumplen una función protectora en el organismo femenino.

Estas hormonas ayudan a regular los niveles de colesterol, fortalecen el sistema inmunológico, favorecen la salud ósea y cerebral y actúan como antioxidantes naturales que disminuyen el daño celular provocado por los radicales libres, uno de los principales responsables del envejecimiento.

Con la llegada de la menopausia, la disminución de estrógenos incrementa el riesgo de enfermedades como la osteoporosis.

No obstante, diversos estudios muestran que, en determinados casos, la terapia hormonal temprana puede reducir algunas de estas complicaciones.

Por otro lado, la testosterona, principal hormona masculina, continúa siendo objeto de investigación. Algunos estudios la relacionan con una mayor predisposición a conductas de riesgo y con efectos que podrían influir en un envejecimiento más acelerado.

La genética también juega a favor de las mujeres

Otra explicación se encuentra en los cromosomas. Según Johanna Staerk, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, las mujeres poseen dos cromosomas X (XX), mientras que los hombres cuentan con un cromosoma X y uno Y (XY).

Esta doble copia del cromosoma X representa una ventaja genética, ya que si uno presenta una mutación perjudicial, el otro puede compensar ese defecto, disminuyendo la probabilidad de desarrollar determinadas enfermedades hereditarias.

Los científicos también señalan que la evolución ha favorecido una mayor longevidad femenina en especies donde las madres desempeñan un papel esencial en la crianza de las crías hasta alcanzar la edad adulta.

Vivir más no siempre significa vivir mejor

Pese a su mayor esperanza de vida, las mujeres suelen convivir durante más años con enfermedades crónicas no mortales, como migrañas, dolores musculares, artritis, osteoporosis y trastornos depresivos.

Su sistema inmunológico, más eficiente frente a infecciones, también incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

Por ello, los especialistas hablan de la llamada “paradoja de la morbilidad”: las mujeres sobreviven más tiempo, pero experimentan una mayor carga de enfermedades incapacitantes durante la vejez.

La prevención sigue siendo la mejor estrategia

Los expertos coinciden en que la genética no determina por completo cuánto vivirá una persona.

Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, dormir lo suficiente, controlar el estrés, evitar el consumo de tabaco y alcohol y acudir a chequeos médicos periódicos son medidas que pueden aumentar tanto la esperanza de vida como los años vividos con buena salud.

En definitiva, la diferencia de longevidad entre hombres y mujeres responde a una compleja interacción entre la biología y el estilo de vida, un campo que continúa siendo objeto de investigación científica para comprender mejor el proceso del envejecimiento humano.

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