El final de Neymar da Silva Santos Júnior con Brasil tuvo una simetría cruel y paradójica, empezó y terminó en el mismo lugar.
El 10 brasileño debutó con la selección el 10 de agosto de 2010 en el antiguo Meadowlands, en Nueva Jersey, en un amistoso contra Estados Unidos.
Dieciséis años después, en el MetLife Stadium, volvió a pisar esa misma zona del mundo para jugar sus últimos minutos con la camiseta amarilla.
Este domingo Brasil perdió 2-1 ante Noruega en los octavos de final del Mundial, ahí Neymar entró desde la banca, marcó de penal en el cierre y, después del partido, confirmó que no volverá a jugar con la selección.
“Lo intenté. Empezó aquí, en el MetLife Stadium, y terminé aquí. Ahora se acabó”, dijo el delantero al término del partido.
No fue el adiós que imaginaba, no fue con una Copa del Mundo en las manos, sino que fue con Brasil eliminado, con el cuerpo limitado por lesiones y con una nueva generación esperando asumir el peso de una camiseta que durante más de una década tuvo su nombre.
Máximo goleador de Brasil
Neymar deja la selección como uno de los jugadores más importantes en la historia de Brasil, cerró su carrera internacional con 80 goles, 59 asistencias y 130 partidos con la Canarinha.
El registro lo ubica como el máximo goleador histórico de Brasil, e incluso FIFA ya había reconocido en 2023 que Neymar superó la marca de Pelé al llegar a 79 goles con la selección, después de marcar doblete ante Bolivia en las eliminatorias rumbo al Mundial 2026.
El penal ante Noruega elevó la cifra y dejó otra marca, Neymar anotó en cuatro Copas del Mundo distintas, 2014, 2018, 2022 y 2026, algo que entre brasileños solo había logrado Pelé.
Pero la estadística más pesada es la que no pudo cambiar: Brasil no volvió a ser campeón del mundo con Neymar.
Carrera con Brasil
La historia de Neymar con la selección tuvo momentos de grandeza, fue campeón de la Copa Confederaciones 2013, torneo en el que Brasil goleó a España en la final y el delantero se consolidó como rostro del nuevo proyecto brasileño.
También fue el héroe del oro olímpico de Río 2016, el primero de Brasil en futbol varonil, Neymar abrió el marcador ante Alemania y luego convirtió el penal decisivo en la tanda para darle el título a su país.
Ese penal en el Maracaná quedó como una de sus imágenes más poderosas: Neymar arrodillado, llorando, rodeado por sus compañeros, aliviando una presión histórica frente a su gente.
Pero en los Mundiales, la historia fue otra.
En Brasil 2014, cargó con la ilusión de un país entero hasta que una fractura de vértebra ante Colombia lo dejó fuera del torneo, quedó descartado del Mundial después de que el médico de Brasil confirmara la lesión en la espalda.
En Rusia 2018, Brasil cayó 2-1 ante Bélgica en cuartos de final, esa eliminación fue otro golpe para Neymar, quien no logró cumplir con las expectativas de ser el futbolista más caro del mundo.
En Qatar 2022, vivió una de sus noches más dolorosas: marcó en tiempo extra contra Croacia, igualó a Pelé con 77 goles y parecía haber rescatado a Brasil, pero los croatas empataron y eliminaron a la Canarinha en penales.
FIFA subrayó que Brasil se convirtió entonces en el primer equipo en quedar fuera de un partido de eliminación directa mundialista después de tomar ventaja en el alargue.
Y en 2026, el último baile llegó incompleto, por una lesión persistente en el gemelo derecho, Neymar solo jugó dos de los cinco partidos de Brasil en el torneo: 15 minutos ante Escocia y el cierre ante Noruega.
Santos, donde nació el fenómeno
Antes de convertirse en símbolo mundial, Neymar fue el niño distinto de Santos, ahí apareció como heredero de una tradición imposible: el club de Pelé, la camiseta blanca, el regate como idioma y la obligación de entretener antes incluso de ganar.
En su primera etapa con Santos, distintos registros estadísticos le atribuyen 136 goles en 225 partidos, además de la Copa Libertadores 2011, título que el club no ganaba desde la era de Pelé.
Ese Neymar era desbordante: encaraba, bailaba, provocaba, aceleraba y hacía del uno contra uno una forma de espectáculo, no era todavía el futbolista global, pero ya parecía inevitable.
Barcelona, la etapa más brillante
En Europa, su momento más completo llegó con el Barcelona, en el club registra 196 partidos y 114 goles entre 2013 y 2017.
Allí ganó una Champions League, dos Ligas, tres Copas del Rey, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y otros títulos locales.
Junto a Lionel Messi y Luis Suárez, integró la MSN, uno de los tridentes ofensivos más recordados de este siglo, y el propio Barcelona señala que los tres marcaron 363 goles entre 2014 y 2017.
Su noche europea más grande fue la final de la Champions 2015, cuando anotó el 3-1 definitivo ante Juventus en Berlín; además, UEFA recuerda que los goles de Ivan Rakiti?, Luis Suárez y Neymar le dieron al Barça su quinta Copa de Europa.
También quedó en la memoria la remontada 6-1 ante PSG en 2017, cuando Neymar marcó al minuto 88 y de penal al 90+1, antes del gol de Sergi Roberto que completó una de las vueltas más impactantes en la historia de la Champions.
Fichaje récord y cuenta pendiente
Después llegó el movimiento que cambió el mercado, Neymar salió del Barcelona hacia el Paris Saint-Germain en 2017 por 222 millones de euros, una cifra que sigue como el traspaso más caro en la historia del futbol; ahí marcó 118 goles y dio 77 asistencias en 173 partidos, aunque nunca ganó la Champions League con el club francés.
Ese fue el gran punto pendiente de su etapa en PSG, Ganó títulos nacionales, formó un ataque de lujo con Kylian Mbappé y después con Lionel Messi, pero la obsesión europea del club no se cumplió durante su ciclo.
Su paso por París fue brillante en números, pero incompleto en legado.
Al Hilal, regreso a Santos y el declive
La parte final de su carrera estuvo marcada por el desgaste físico, tras dejar PSG, Neymar fichó por Al Hilal, pero las lesiones le impidieron tener continuidad.
Transfermarkt registra una larga lista de problemas físicos en los últimos años, incluida una rotura de ligamento cruzado en 2023 que lo dejó fuera durante 340 días y le hizo perder 60 partidos.
Después volvió a Santos, el lugar donde todo empezó, para intentar recuperar ritmo y llegar al Mundial 2026, pero incluso ahí tuvo recaídas musculares y problemas de rodilla o gemelo que limitaron su preparación.
El Mundial terminó mostrando esa realidad, seguía teniendo golpeo, jerarquía y peso simbólico, pero ya no podía sostener el equipo como en sus mejores años.
Legado de Neymar
Neymar se va de Brasil con grandes estadísticas, fue el máximo goleador histórico de la selección, campeón olímpico, campeón de Confederaciones, figura de Barcelona, PSG y Santos, y básicamente durante años cargó el sueño de devolverle a Brasil una Copa del Mundo.
Pero también fue el crack al que las lesiones le cortaron torneos, al que la crítica le exigió madurez, al que se le discutió cada gesto y al que siempre se midió contra una pregunta injusta pero inevitable: ¿por qué no pudo ser campeón del mundo?
Marquinhos, capitán de Brasil, pidió paciencia para la nueva generación tras la eliminación ante Noruega, y el defensor solicitó apoyo para quienes ahora deberán tomar el relevo.
Ese relevo ya empezó, Brasil tendrá que aprender a jugar sin Neymar, y Neymar tendrá que aceptar que su historia con la selección terminó con un penal y una derrota dolorosa.