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Radar Inteligente
El Economista 07 Jul, 2026 00:39

Ganó México, perdió Corona

¿Quién perdió realmente el domingo? Evidentemente, los jugadores que entregaron el alma sin recibir premio. Pero México no perdió. Creo que ganó valor.

El Mundial se acabó para los estadios nacionales. También para los jugadores mexicanos. La eliminación de nuestro equipo en esta contienda global costó casi 4 mil millones de dólares al patrimonio de los dueños de Corona.

¿Cómo está eso? Sucede que este lunes la cervecera Anheuser-Busch InBev, dueña de Corona en casi todo el mundo, y también de Modelo, León y Victoria, perdió ese valor.

Sus acciones cayeron casi 3 por ciento ante la expectativa de que venda menos cerveza por la salida de México y Brasil del Mundial.

Según Sarah Simon, de Morgan Stanley, la eliminación de ambas selecciones golpea a esa empresa; también a Constellation Brands, que vende cerveza Corona en Estados Unidos, y a Heineken, propietaria de marcas como Indio y Tecate.

Es cierto que hay un impacto. Pero, en el fondo, creo que la marca de México sale ganando en el resultado neto de esta fiesta.

Al menos temporalmente, las imágenes de Puerto Vallarta humeante durante los días de confrontación con criminales en la coyuntura de “El Mencho” fueron sustituidas por las de besos públicos, bailes y gente en el aire arropada por el coro de “quiere volar”.

La marca México necesitaba un respiro, en el extranjero y entre mexicanos. Morena podrá tener las mejores intenciones, pero sus mensajes han espantado la inversión, principalmente la nacional. La economía crece muy poco, cuando lo hace.

A este país le urgía unión y, curiosamente, un equipo tricolor resultó mucho más unificador que un Grito del 15 de septiembre. Eso se ve internacionalmente, en pantallas de celulares cargados con videos de Instagram y TikTok.

Así lució México: unido y fiestero, al punto de que la interrupción de la fiesta ya golpeó el valor del negocio cervecero.

¿Puede medirse la marca México? Hay varias listas que enumeran el valor del nombre de las naciones.

Nation Brands, ordenada por Brand Finance, asume que la de México ocupa este año la posición 20 entre el resto del mundo. Por debajo de Indonesia y arriba de Brasil.

Esta nación que desayuna chilaquiles con huevo llegó incluso al lugar 13 en 2017 en esa medición, superando a Suiza y a Holanda por su atractivo. No es un asunto menor. Ese valor permea al sello “Hecho en México” y puede tener un impacto en el desarrollo económico.

Piensen, por ejemplo, en la confianza que hoy tienen las marcas de origen coreano. Corea del Sur es un país que se abrió paso entre el ascenso de China y el poder de Estados Unidos, y hoy ocupa la posición 12.

Pero, en contraste, desde 2017 el valor del nombre de México cayó sin parar hasta su posición actual, al filo del Top 20, de acuerdo con esta fuente.

Mucho daño hizo a este país la desconexión entre inversionistas y un gobierno profundamente desconfiado de los emprendedores. La economía informal crece y, si bien la pobreza se reduce, la prosperidad no llega a las masas.

Pero, abonando a lo positivo, México ha cambiado la narrativa en estos días.

Ayer, Constellation Brands perdió casi 5 por ciento de su valor y Heineken, 1 por ciento.

Pero, en el largo plazo, la gente podría recordar una cara positiva de México, por encima de la negatividad de los balazos y nuestros muertos.

El gobierno y los inversionistas podrían aprovechar la coyuntura si logran mensajes de unidad en lo que debería vincularlos: la búsqueda de prosperidad.

Si llegaron hasta aquí, probablemente pensarán que esto raya en el idealismo. Dirán que las conveniencias mezquinas prevalecen en este país y no son nuevas, sino que se infiltraron en la política desde que comenzamos la transición de la presidencia entre distintos partidos, en el año 2000.

Y es aquí en donde esa popular pregunta se vuelve verdaderamente relevante. Yo sé que no. ¿Pero y si sí?

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