Apple ha vuelto a situarse a pocos pasos del trono bursátil que durante el último año ha dominado Nvidia. La compañía de Cupertino ha protagonizado una fuerte recuperación en los mercados, con una subida superior al 11% en las últimas cinco sesiones, hasta acercarse a los 315 dólares por acción y alcanzar una valoración cercana a los 4,6 billones de dólares.
El movimiento contrasta con la evolución reciente de Nvidia, que después de convertirse en el símbolo del auge de la inteligencia artificial y superar en algún momento los cinco billones de capitalización, ha sufrido una corrección. Sus acciones han retrocedido alrededor de un 5% en el último mes, dejando su valor de mercado en torno a los 4,7 billones de dólares.
El pulso entre ambas compañías refleja dos formas diferentes de liderar la próxima etapa tecnológica. Nvidia domina el suministro de procesadores esenciales para entrenar modelos de inteligencia artificial, mientras Apple busca recuperar protagonismo mediante un ecosistema de productos y servicios capaz de generar ingresos durante décadas.
Además, ambas empresas comparten una estrategia habitual entre los gigantes tecnológicos: la recompra masiva de acciones. Nvidia destinó 20.000 millones de dólares a este fin en el último trimestre y aprobó un nuevo programa de hasta 80.000 millones. Apple, por su parte, dedicó casi 37.000 millones a recomprar títulos y autorizó otro plan valorado en 100.000 millones.
El iPhone plegable se convierte en la gran apuesta para renovar su crecimiento
El próximo gran desafío de Apple pasa por demostrar que todavía puede crear nuevas categorías de producto. La compañía prepara una importante renovación de su catálogo entre la segunda mitad de 2026 y la primera mitad de 2027, un periodo que podría marcar una nueva etapa para la firma.
Entre los lanzamientos previstos destaca el primer iPhone plegable de la historia de la empresa, un movimiento con el que Apple entraría en un segmento donde otros fabricantes ya tienen experiencia. La compañía estudia una producción inicial cercana a los 10 millones de unidades, una cifra que permitiría medir la respuesta del mercado antes de ampliar la fabricación.
Junto al modelo plegable, Apple trabaja en una versión premium denominada iPhone Ultra, orientada a reforzar su posición en la gama alta y elevar el valor medio de sus ventas. La estrategia busca compensar una realidad conocida: el mercado mundial de smartphones crece más lentamente y cada lanzamiento necesita ofrecer una diferencia clara para justificar precios elevados.
La compañía también prepara nuevas generaciones de iPad Pro y un MacBook Pro de entrada renovado, dentro de una ofensiva de producto que coincidiría con la celebración del vigésimo aniversario del iPhone. El reto será mantener la exclusividad de la marca sin aumentar demasiado la complejidad de producción.
La alianza con Broadcom refuerza la batalla por la inteligencia artificial
Más allá de los dispositivos, Apple está moviendo piezas en un terreno donde Nvidia ha tomado ventaja: los chips y la inteligencia artificial. Para evitar problemas de suministro y garantizar componentes estratégicos, la empresa ha ampliado hasta 2031 su colaboración con Broadcom.
El acuerdo permitirá que Broadcom continúe desarrollando chips personalizados para Apple, incluidos componentes destinados a varias generaciones futuras de productos. La alianza adquiere especial importancia en un momento en el que la demanda mundial de semiconductores vinculados a la inteligencia artificial está tensionando la capacidad de fabricación.
Apple mantiene una estrategia propia de diseño de chips, con avances en procesadores internos y tecnologías de módem, pero sigue dependiendo de proveedores externos para determinados elementos de conectividad y radiofrecuencia.
Al mismo tiempo, la compañía trabaja en sus propios chips de servidor para inteligencia artificial, conocidos internamente como Baltra, que podrían impulsar funciones avanzadas de Apple Intelligence en la nube. Estos movimientos muestran que la batalla con Nvidia no se limitará al valor en Bolsa: también será una competición por controlar las infraestructuras tecnológicas que definirán la próxima década. @mundiario