Durante años, el Deportivo de A Coruña vivió instalado en la necesidad de sobrevivir. Las urgencias económicas, el descenso y la obligación de reconstruir el club desde los cimientos marcaron una etapa en la que cada fichaje respondía más a la prudencia que a la ambición. Sin embargo, el verano de 2026 está dibujando un escenario muy distinto. Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca y del Dépor, ha entendido que el regreso a Primera División no solo supone un cambio de categoría, sino también de mentalidad.
El probable fichaje del central polaco Bright Ede, de apenas 19 años, avanzado por el diario As, encaja perfectamente en esa nueva hoja de ruta. El defensa, procedente del Motor Lublin y seguido por clubes del prestigio del Manchester United o el Chelsea, representa el perfil de futbolista que hasta hace poco parecía fuera del alcance del conjunto coruñés. Si finalmente se confirma su incorporación para las próximas cinco temporadas, el Deportivo no solo reforzará su defensa, sino que enviará un mensaje al mercado: quiere competir por el talento antes de que explote definitivamente.
No se trata únicamente de incorporar buenos jugadores. El club parece decidido a construir patrimonio deportivo. Frente a la política de cesiones que durante años fue casi una obligación, la dirección deportiva está apostando por futbolistas jóvenes, con margen de crecimiento y contratos largos. Es una estrategia que combina rendimiento inmediato con la posibilidad de generar importantes plusvalías en el futuro. De hecho, Bouldini, Chacón, Petxarroman –en la órbita del Ceuta–, Ochoa, Diego Gómez, Jairo, Rubén López y Mardones ya no están convocados para la pretemporada que empieza este lunes bajo las órdenes de Antonio Hidalgo. A su vez, Charlie Patiño, Eric Puerto y José Ángel son los otros tres jugadores que también podrían salir a lo largo de esta pretemporada.
El club combina inversión, juventud y ambición para construir un proyecto estable. El fichaje de Bright Ede confirma la nueva política deportiva del Deportivo
Bright Ede reúne precisamente ese perfil. Internacional polaco en categorías inferiores, con experiencia ya en la máxima categoría de su país pese a su juventud, destaca por su físico, su capacidad para defender espacios amplios y una notable salida de balón, cualidades especialmente valoradas en el fútbol actual. La competencia de clubes de la Premier League por su fichaje añade aún más valor a una operación que, de cerrarse, reforzaría el prestigio del proyecto deportivista.
Su llegada, sin embargo, también obligará a reorganizar una defensa que comienza a estar muy poblada. Arnau Comas afronta un verano decisivo, mientras Dani Barcia intentará convencer al cuerpo técnico de que merece consolidarse en la élite. A ellos se suman Loureiro, Lucas Noubi —que continúa despertando el interés de clubes ingleses y del Atlético de Madrid— y el joven Samu Fernández, otra de las promesas de Abegondo que busca abrirse camino. La competencia será intensa, pero también necesaria para un equipo que pretende elevar su nivel competitivo. En la lista de 27 jugadores llamados para iniciar los entrenamientos figuran los fabrilistas Bil Nsongo –la nueva estrella del Dépor–, Noé Carrillo, Samu Fernández, Kevin Sánchez y Adrián Guerrero, al igual que Xabi Campos (A Coruña, 2008), un lateral izquierdo que culminará la próxima temporada su etapa juvenil. Ochoa, Jairo y Mardones se incorporarán al Fabril la próxima semana, por lo que jugarán en Primera RFEF bajo la batuta de Manuel Pablo.
Ilustración de Leo Román, el guardameta del Mallorca llamado a defender la portería del Deportivo de A Coruña. / Mundiario
Leo Román, un antes y un después
Lo verdaderamente significativo, no obstante, es que Bright Ede no aparece como una operación aislada. Forma parte de un mercado de fichajes que está sorprendiendo incluso fuera de Galicia. La contratación de Leo Román, tras abonar los nueve millones de euros de su cláusula de rescisión, supuso un auténtico golpe de autoridad. Fue la primera gran señal de que el Deportivo no piensa limitarse a regresar a Primera para sufrir hasta la última jornada.
A esa operación se suma la llegada del neerlandés Teun Gijselhart, una apuesta por el talento emergente, y las negociaciones avanzadas por el centrocampista italiano Lorenzo Amatucci, considerado una de las promesas de la Fiorentina y que la pasada temporada dejó buenas sensaciones durante su cesión en la UD Las Palmas.
La lista de objetivos no termina ahí. El Deportivo también trabaja para incorporar al delantero uruguayo Federico Viñas, mientras sigue muy de cerca al danés Asp Jensen, propiedad del Bayern de Múnich y una de las revelaciones del campeonato suizo. Paralelamente, el club explora operaciones mucho más complejas, como las que rodean a nombres de la dimensión de Álvaro Morata o Fabio Silva, conscientes de que algunas dependerán de fórmulas imaginativas como las cesiones o acuerdos financieros muy específicos.
No todas estas incorporaciones acabarán materializándose. Es habitual que en un mercado de verano convivan negociaciones avanzadas con simples sondeos o intereses preliminares. Sin embargo, el simple hecho de que el Deportivo participe en ese tipo de conversaciones refleja un cambio profundo respecto a temporadas anteriores.
Juan Carlos Escotet. / Mundiario
Buena parte de esa transformación tiene detrás una idea muy clara de propiedad. El respaldo económico del presidente Juan Carlos Escotet permite afrontar inversiones que hace apenas dos años resultaban impensables, pero el gasto no parece responder a impulsos improvisados. La dirección deportiva mantiene ahora una línea coherente: juventud, margen de crecimiento, contratos largos y capacidad para revalorizar activos sin renunciar a incorporar futbolistas capaces de ofrecer rendimiento inmediato.
Naturalmente, la inversión económica no garantiza el éxito deportivo. La Primera División castiga cualquier error de planificación y obliga a mantener un equilibrio entre ilusión y realismo. El reto seguirá siendo construir un bloque competitivo antes que una simple colección de buenos nombres. Pero el mensaje que transmite este mercado es evidente. El Deportivo ha dejado de actuar como un recién ascendido resignado a pelear exclusivamente por la permanencia. Aspira a consolidarse cuanto antes entre los clubes estables de la categoría y a recuperar, paso a paso, el peso institucional y deportivo que históricamente tuvo en el fútbol español.
Si Bright Ede termina vistiendo de blanquiazul, no será únicamente el tercer fichaje del verano. Será otro símbolo de una nueva etapa en la que el Deportivo vuelve a mirar hacia Europa para captar talento y vuelve a proyectar una imagen que hacía tiempo no transmitía: la de un club convencido de que ha llegado el momento de pensar en grande. A estas alturas, pendientes aun varios fichajes, el Dépor ya tendría un once con buena cara: Leo Román; Chimo, Brith Ede, Noubi, Quagliata; Gijselhart, Amatucci, Soriano; Mella, Bil Nsongo y Yeremay. @mundiario