Los "ganones" temporales en México serían los sorgueros y maiceros, reconocen algunos de sus representantes del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), ventaja que, sin embargo, no impulsarían por ningún motivo, ya que arrebatarían insumos baratos a otros subsectores y se inflarían los precios al consumidor.
Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del CNA, admite que, si su gremio decidiera egoístamente, lo conveniente sería excluir los granos básicos del Tratado, mas esto golpearía a los ganaderos que importan alimento para animales.
"Como agricultor, me solucionaría mis problemas que se salieran los granos del T-MEC, pero no debemos pensar en lo individual", apuntó García Moreno.
Para el CNA, las cosechas nacionales están depreciadas por las importaciones masivas de granos estadounidenses, que son más baratos de producir porque utilizan biotecnología restringida en México y están altamente subsidiados, lo que genera un piso disparejo.
No obstante, México fue pragmático con los granos de EU: en lugar de pelearse por "comercio desleal", aprovechó las importaciones para expandir al sector pecuario y apostó por exportar frutas y verduras "premium".
"No podemos competir con eso, pero nos deja buenas proteínas", explicó Jorge Esteve, presidente del CNA.
Con excepción del polémico Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, los líderes agrícolas en México imploran que el T-MEC continúe, a fin de que EU siga con su gran apetito de aguacate y berries mexicanas, a cambio de que el País reciba vagones repletos de granos.
Mientras tanto, las voces en EU que aplauden la no renovación del acuerdo son una minoría contra las decenas de organizaciones que piden extenderlo, pero sus autoridades parecen estar haciendo más caso a los primeros, y el mayor precedente de ello es el arancel al tomate mexicano impuesto en julio pasado.
Con ese cobro triunfó la protección a un puñado de agricultores floridanos que acusan dumping frente a la protección al consumidor estadounidense y las industrias de alimentos que consideran imprescindible a la hortaliza de México, indica un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Así, el fin del T-MEC encarecería la canasta básica estadounidense hasta un 66%, según investigadores de la Universidad Purdue, y perjudicaría en EU tanto a los importadores agroalimentarios como a los productores cuyo "supercliente" es México, como los maiceros y porcinocultores.
Otros que celebraron la no renovación fueron los ganaderos de la organización R-CALF USA, quienes piden el etiquetado de origen obligatorio y gravámenes a la carne de res de México, peticiones que el Congreso estadounidense evalúa conceder.