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El Diario 07 Jul, 2026 12:17

‘Viola EU derecho con deportaciones de migrantes extranjeros a México’

Víctimas de violaciones a sus derechos humanos durante todo su proceso, entre el 29 de enero de 2025 y el 9 de marzo de 2026 el Gobierno de Estados Unidos deportó a México a 12 mil 977 personas migrantes de terceros países, a través de Ciudad Juárez, Tijuana, Nogales y Matamoros.

Según el informe de la organización estadounidense Human Rights Watch, los extranjeros son enviados desde la frontera norte hasta la frontera sur de México en autobuses, escoltados por la Guardia Nacional, en un viaje que dura entre dos y tres días, sin que se puedan bajar de los camiones y con una cantidad mínima de comida, que les provoca un mayor desgaste físico y emocional.
“La política de deportar a personas nacionales de terceros países a México sin previo aviso o sin darles la oportunidad de formular alegaciones basadas en el temor a sufrir daños no cumple con la garantía del debido proceso de derecho internacional de los derechos humanos que establece el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP)”, denunció.
Las violaciones al debido proceso comienzan muchas veces desde la detención y se agudizan en los centros de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de los Estados Unidos, ya que según la documentación de Human Rights Watch al menos 15 entrevistados de origen cubano describieron episodios de violencia verbal y física, incluyendo golpizas y períodos prolongados de aislamiento en diferentes centros de detención, incluido el Camp East Montana en El Paso.
“Estuve 15 días detenido en ‘el hoyo’, una celda de castigo, (donde) no ves la luz del sol. Quince días sin salir, sin llamadas… te pasan comida por una ranura en la puerta. Estaba solo, aislado. Te vuelven loco, no te dicen cuánto tiempo vas a estar ahí (en aislamiento)”, relató Alejo, de 50 años, después de haber estado detenido en El Paso.
Las personas de nacionalidad cubana constituyen el grupo más numeroso entre los nacionales de terceros países deportados a México, con 4 mil 353 deportaciones registradas entre enero de 2025 y marzo de 2026, según el informe “Nos abandonan aquí a morir. Deportaciones desde Estados Unidos a México de cubanos y otros nacionales de terceros países” de Human Rights Watch.
Uno de ellos fue Gonzalo, un hombre de 38 años quien pasó aproximadamente dos meses en detención migratoria en El Paso, y quien describió un incidente violento que ocurrió durante una protesta de los detenidos por las condiciones dentro del lugar.
Dijo a los activistas que, durante el incidente, vio a los guardias inmovilizando violentamente a un detenido con quien compartía celda. “Le pusieron un pie en el cuello”, recordó Gonzalo. El detenido murió más tarde a causa de sus lesiones.
De acuerdo con la organización, el relato de Gonzalo coincide con reportes de la muerte del cubano Geraldo Lunas Campos, bajo custodia de ICE en el centro de detención de El Paso a principios de enero de 2026. Según la autopsia, el isleño murió a causa de “asfixia debido a compresión del cuello y torso” durante una inmovilización realizada por guardias.

Sin posibilidad de impugnar
El Gobierno de Estados Unidos designa a México como país de deportación para personas nacionales de terceros países al margen de cualquier procedimiento migratorio, y a menudo, como en el caso de muchos nacionales cubanos, décadas después de la conclusión de cualquier proceso de deportación oficial, según lo documentado.
“Tal como funciona el acuerdo actual entre Estados Unidos y México, las personas afectadas nunca tienen la posibilidad de impugnar su deportación a México, ni de expresar su temor a sufrir daños o persecución, ni a una posible devolución en cadena. Estas prácticas eluden, por lo tanto, las garantías procesales exigidas por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) que consagra el derecho a un juicio justo, incluido el respeto del debido proceso, garantías que también se aplican en el contexto de procedimientos de deportación”, denuncia.
El informe también da cuenta de cómo el Gobierno de Estados Unidos ha vulnerado el derecho al debido proceso al no llevar a cabo evaluaciones individualizadas de estas personas previas a su deportación.
Durante su proceso son trasladadas de una ciudad a otra con cadenas en pies y manos. Al momento del traspaso de estas personas a las autoridades mexicanas, los agentes de ICE quitan las esposas a los detenidos.
“Varios entrevistados describieron un proceso de recepción en la frontera norte (de México) o cerca de ella. Jean, un hombre haitiano que había entrado recientemente a Estados Unidos para solicitar refugio, dijo que los funcionarios de migración mexicanos parecían contar con una lista de las personas que esperaban recibir, Jean dijo que le tomaron las huellas dactilares en una estación de migración en la frontera norte antes de subirlo a un bus con destino al sur”, agrega sobre el proceso que continúa violentando sus derechos.
Otros, añade, señalaron que fueron trasladados directamente a autobuses mexicanos sin ser procesados en la frontera. Por ejemplo, Andrés, deportado a Tapachula después de casi 20 años viviendo en Estados Unidos, mencionó que en ningún momento durante el proceso de deportación los funcionarios mexicanos verificaron su identidad.
El migrante cubano relató a los activistas: “No sabes lo que es venir hasta aquí (Tapachula) en bus desde Estados Unidos. Es inhumano, ni siquiera sabía cómo sentarme para que (mi cuerpo) no me doliera. Mis pies, mis tobillos, estaban así (gesticula para indicar que estaban hinchados). A pan y agua”, aseguró.
La mayoría de las personas fueron deportadas a México sin documentación, dinero u otras pertenencias personales. Y, al llegar al sur de México, para alejarlas de Estados Unidos, la falta casi total de apoyo gubernamental deja a muchos sin acceso a refugio y alimentación, y expone a las personas deportadas a altos niveles de violencia, subraya el informe, ya que algunos migrantes describieron no poder acceder a atención médica ni medicamentos esenciales, incluidas personas mayores con enfermedades crónicas.
“Human Rights Watch identificó cuatro rutas principales de deportación a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México: en Arizona, a través de la frontera de Nogales-Nogales; en Texas, a través de El Paso-Juárez y Port Isabel-Matamoros; y en California, a través de San Ysidro-Tijuana”; sin embargo, también documentó el caso de un cubano que estuvo en Janos, Chihuahua.
Los documentos emitidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) del hombre cubano de 61 años le indicaban que debía abandonar México “en un plazo no mayor de 15 días, por sus propios medios, a través de la frontera sur más cercana”; pero igualmente fue trasladado al sur del país.

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