Durante 5 mil 480 días, Anita Cuéllar Figueroa no ha cesado de buscar a su hija, Jessica Ivonne Padilla Cuéllar, desaparecida 7 de julio de 2011 en Ciudad Juárez, pero en 15 años las autoridades no cuentan con ninguna línea de investigación, reclamó ayer en el exterior de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM).
Con una bandera de México, lonas en las que mostró el rostro progresivo de su hija desaparecida a los 16 años, y su imagen plasmada en el centro de un balón de futbol y de un dibujo del trofeo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la madre pidió a las autoridades que salieran a desmentirla, a decirle que sí están trabajando, que sí están buscando a su hija o que ya la encontraron.
“¿Qué quiero?, ver si ahorita alguien saliera y me dijera: sabe qué señora, sí estoy trabajando, ya tengo una línea de investigación y la vamos a seguir con toda la certeza. Pero no hay”, reclamó durante el plantón que realizó en el exterior del edificio estatal ubicado sobre el bulevar Zaragoza y la calle Durango, al suroriente de la ciudad.
Hace 15 años, el 7 de julio de 2011, Jessica, de 16 años de edad, salió de su casa con un folder lleno de solicitudes de empleo, mientras que ayer el folder que cargaba su mamá, estaba lleno de pesquisas con su rostro.
“Hoy, 7 de julio de 2026: 15 años sin respuesta. Eso es lo que estoy haciendo aquí, recordándoles a estas personas de aquí, encargadas de hacer la búsqueda de mi hija que son 15 años sin respuesta, 15 años que lo van a decir fácil, espero en Dios que no lo vivan… no sé qué quieran, ¿un pastel de 15 años? Yo quiero respuestas, yo quiero a mi hija de regreso, en las condiciones que ella esté”, reclamó.
Jessi, como le llama cariñosamente su familia, estudiaba en la preparatoria Río Grande, y el verano que desapareció quería trabajar para pagar la inscripción al quinto semestre, por eso esa mañana salió de su casa en la colonia López Mateos con una pequeña bolsa de mano, 15 pesos para los camiones hacia el Centro de la ciudad y luego de regreso a casa, y un folder con solicitudes de empleo.
El folder que Jessi cargaba por el Centro Histórico de Ciudad Juárez iba cargado de ilusiones de trabajar para continuar estudiando, de ingresar a un equipo de futbol, de crecer en Ciudad Juárez; mientras que el folder de madre sólo cargaba las esperanzas de encontrarla.
“Hasta ahorita no hay ningún avance, no hay líneas de investigación; nada más va creciendo la torre de expedientes, de hojas, porque son puros oficios, oficios que ni siquiera tienen respuestas de otros estados, (ni) de las mismas dependencias de aquí; ni siquiera ellos mismos se apoyan o hacen su trabajo entre sí para poderle dar respuesta o seguimiento”, reclamó durante el plantón que realizó ayer en el exterior de la FEM en Ciudad Juárez.
Anita reclamó que el agente del Ministerio Público, a quien fue asignada la carpeta de Jessica es del turno de guardia, por lo que sólo trabaja los fines de semana. También aseguró que el agente que llevaba hace cinco años su caso le preguntó una vez si no le daba miedo, por ella y por su familia, buscar a Jessica, lo que ella sintió como una amenaza, por lo que pidió que fuera cambiado de su caso.
“Yo vengo y les traigo la información, pero pasa el tiempo y ya después ni la información tienen, ya no encuentran a nada y a nadie. Lo más reciente, que yo misma vi la fotografía de una joven en situación de calle muy parecida a Jessi en San Luis Potosí, y aquí no me dejaban ir, alegando que no tenían viáticos, que no tenían el personal que me acompañara”, compartió.
Dijo que eso ocurrió en 2022, y lo único que les pidió fueron pesquisas, pero le dieron una sola a color. Y aunque ella fue a San Luis Potosí, en donde fue apoyada en la Casa del Migrante, y la Fiscalía de aquel estado le dijo que no se trataba de su hija, ella nunca la vio, por lo que continúa con la duda.
Desde el exterior de la FEM, Anita le dijo a su hija que la ama y que si puede leer sus palabras que regrese para decirle que está bien. También le pidió a la comunidad que sea solidaria y que apoye a las madres buscadoras con la difusión de las pesquisas de sus hijas e hijos desaparecidos.