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Aldialogo 12 Jul, 2026 19:25

Cuidar Querétaro: Martín Arango

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Martín Arango

Hay una pregunta que hoy millones de mexicanas y mexicanos nos hacemos, ¿dónde está Rubén Rocha Moya? Más allá de su paradero físico, lo preocupante es el silencio institucional que lo rodea, porque ya vimos que Morena y el Gobierno Federal han decidido -una vez más-cerrar filas para proteger a uno de los suyos; y mientras la ciudadanía exige respuestas, lo que debería ser un ejercicio de transparencia se ha convertido en otro episodio de opacidad, complicidad y encubrimiento.

Resulta indignante que las comunicaciones, oficios, correos electrónicos, fichas y cualquier documento relacionado con las investigaciones o intercambios diplomáticos sobre Rubén Rocha Moya hayan sido reservados hasta 2031; son cinco años más de oscuridad para un caso que merece toda la luz posible. ¿Por qué esconder información si no hay nada que ocultar? ¿Por qué reservar expedientes cuando Morena era quien exigía “pruebas”? Hoy son ellos quienes las esconden y quienes impiden que las y los mexicanos conozcamos la verdad.

Esta es la verdadera cara de Morena cuando se trata de los suyos. Hablan de transparencia, pero practican el secreto; hablan de combatir la corrupción, pero protegen a quienes están bajo sospecha; hablan de transformar al país, pero utilizan las instituciones para blindar políticamente a sus aliados… es un régimen que administra la información según su conveniencia y convierte la opacidad en una herramienta de poder.

Y que además dedica más tiempo a cuestionar la forma en que fue capturado un narcotraficante que a investigar con seriedad los señalamientos que involucran a sus funcionarios, esa debería ser la prioridad de cualquier gobierno responsable, investigar hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga, sin importar colores partidistas ni cargos públicos. Quien no tiene nada que esconder, no necesita reservar expedientes durante cinco años.

Todo esto nos confirma una realidad cada vez más evidente e imposible de ocultar, a Morena le preocupa más proteger a los suyos que proteger a México. Les indigna más que se detenga a un narcotraficante que la violencia que azota al país; les ocupa más controlar la información que resolver la inseguridad, la falta de empleo, la crisis en salud, la educación o la movilidad. México merece un gobierno que defienda a las familias, no uno que encubra a sus aliados. Porque cuidar a Querétaro, a México significa defender la verdad, exigir justicia y bajo ninguna causa ser refugio para la impunidad.

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