Platicando con un amigo cubano me aseguró muy preocupado: “Lo que está pasando en México ya lo viví, y pensar en volver a vivirlo me llena de angustia. Muchos mexicanos están ciegos como nosotros lo estuvimos, y fue en gran parte por las “aportaciones” que recibíamos. Nos percatábamos cómo debido a las expropiaciones, cerraban negocios, crecía el desempleo, aún así creíamos en el discurso de dictador, que era para nuestro bien, que no necesitábamos más, que aspirar a ser alguien era malo... igual que aquí lo pregonó primero AMLO y ahora Sheinbaum”.
Los cambios actuales empiezan así, de forma simple pero efectiva, sin armas ni golpes de Estado. Se infiltran lentamente en la cultura, en las mentes, en las familias, en escuelas y medios. No imponiendo, adoctrinando con palabras como “Progreso”, “Inclusión” “Igualdad”… en varios puntos estratégicos:
1.-EL HOMBRE. La igualdad que pregonan no busca el equilibrio, destruye el rol masculino hasta volverlo irrelevante o culpable por definición. Se ridiculiza la masculinidad, se ataca el liderazgo, asociando la firmeza con violencia, dando como resultado hombres desorientados, desvalorados, sin rumbo. Una sociedad sin hombres firmes, produce un vacío de autoridad. Llega el Estado y lo llena.
2.- LA MUJER. La animan a empoderarse, para poder utilizarla, empujándola a rechazar su naturaleza, a competir contra el hombre, y despreciar su maternidad como una carga pesada. Le prometen “liberarla” para al final encontrar soledad, ansiedad, una vida sin propósito y una feminidad sin valor.
3.- LOS NIÑOS. Con la sexualización de la que son víctimas, la perversión alcanza niveles alarmantes. En las escuelas con la bandera de “Educación integral”, se les induce desde pequeños a ideologías para destruir su inocencia, robarles su niñez por medio de la confusión y al margen de la intervención de los padres. Un niño confundido es más fácil de moldear y sin referentes, más fácil de controlar
4.- DESTRUYEN LA IDENTIDAD. Nada debe ser objetivo; el sexo, la Nación, la cultura, los valores, todo es relativo, fluido, mutable. Porque una sociedad sin identidad no tiene raíces, y un pueblo sin raíces no piensa, no cuestiona, no defiende, es masa, terreno fértil para cualquier experimento ideológico.
5.- LA FAMILIA. Al ser el núcleo y pilar de la sociedad, es vista como un obstáculo al que hay que destruir. Se impulsa su fragmentación, debilitamiento y sustitución por estructuras dependientes del Estado. Donde no hay familia, el Estado avanza, y donde éste cría, la libertad muere.
6.-MULTIPLICAN DISTRACTORES. Medios con entretenimiento banal, redes sociales diseñadas para la adicción, debates superficiales, mentiras y bobadas para garantizar que la ciudadanía no piense en lo esencial. Pan y circo digital y mientras todos miran las pantallas otros reescriben las reglas del juego, aprobando leyes en lo oscurito, llamando a todo esto “progreso”.
El objetivo es: Convertir la decadencia en virtud, la confusión en identidad, y la dependencia en derecho. Quien cuestiona es retrógrado, si resiste es intolerante, si defiende valores es peligroso.. Frente a esta realidad ¿Qué podemos hacer?
Fortalecer la Familia. Reafirmar la identidad. Formar carácter libertad con responsabilidad defendiendo la verdad sin miedo.
Una Nación Patriótica, que protege a sus niños, honra sus mujeres, forma hombres con sentido, no necesita ser “salvada” por quienes primero la destruyen...
¡Mujer mexicana forja tu Patria!
*- La autora es consejera familiar.