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El Economista 13 Jul, 2026 08:05

La era de la soledad en el trabajo: sentirse aislado estando más conectado que nunca

Aprender a estar solos fue un reto cuando la pandemia llegó y, aunque la tecnología facilitó nuevas formas de conexión, también consolidó una dinámica de hiperconectividad que no fortaleció los vínculos. Seis años después, estando permanentemente conectadas, las personas siguen sintiéndose solas, un fenómeno asociado con la pérdida de relaciones significativas.

La hiperconexión ha pautado una disponibilidad absoluta en tan sólo unos clics y hablar con alguien al otro lado del planeta toma unos segundos, pero aun con esas herramientas, las personas se sienten más solas que nunca, lo cual evidencia una crisis de salud pública declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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María Macías, especialista en salud mental en el trabajo y creadora de Espacio Psyche, afirma que las nuevas formas de empleo que dejó la pandemia propiciaron que las personas encontraran nuevas formas de vincularse a través de la tecnología, el problema es que eso también aumentó la sensación de soledad.

“Lo difícil hoy en día es que nos quedemos solos frente a las tensiones, pero porque hay una sensación de soledad frente a lo que se está cargando y buscamos cómo arreglárnoslas solos”, señala.

En esa línea, Jorge Gutiérrez Siles, psicoanalista y consultor de Kaysa Salud y Bienestar, profundiza en que la comunicación digital “es superficial” y no sustituye elementos fundamentales del vínculo humano que generan intimidad y sentido de pertenencia.

“Nunca habíamos estado tan conectados tecnológicamente, pero ahora también tenemos menos intimidad para comunicar y transmitir nuestros sentimientos, afectos y opiniones”, lo cual, argumenta, daña la singularidad y la comunicación.

Menciona que, al enviar mensajes, sólo 7% se comunica a través de las palabras, el resto es tonalidad y gestualidad, por lo que las comunicaciones profundas se limitan mientras el tejido social y comunitario se ve afectado y las empresas, lejos de trabajar en ello, lo ponderan.

Factores que aumentan el sentimiento de soledad

Expertos coinciden en que la tecnología no es la solución. En una investigación sobre la soledad, realizada por el doctor Vivek H. Murthy, se encontró que las personas que usan redes sociales por más de dos horas diarias tienen el doble de probabilidades de sentirse aisladas que quienes las usan menos de 30 minutos.

Esto se explica porque a decir de Jorge Gutiérrez, lo que estos canales provocan no es conectar realmente a las personas, sino compararlas. “Te comparas, si es mejor dicen: ‘yo no soy tan bueno’, pero si es peor: ‘yo soy muy bueno’. Se muestra una carencia”, refiere.

La OMS afirma que la salud mental y física, no tener pareja y vivir solo también incide en la sensación de soledad, así como la discriminación y la marginación, algo que es aún más común en los entornos laborales.

“¿Quién produce la soledad en una organización? Es un fenómeno social, pero es la propia organización quien la produce”, afirma Jorge Gutiérrez, quien asegura, las empresas no sólo no ven el problema, sino además son quienes lo generan a través de la competencia y el fomento de la productividad individual.

La soledad es letal

En el mundo, una de cada seis personas es afectada por la soledad y en el caso de México, la investigación Soledad, la epidemia silenciosa, de la revista Goooya de la UNAM, muestra que el 25% de los jóvenes de entre 16 y 29 años se siente solo.

Las consecuencias pueden ser mortales. En 2025 la OMS expuso que la soledad se asocia con diabetes, trastornos mentales y 100 muertes por hora. Además, una investigación de Reachlink dice que el riesgo equivale a fumar 15 cigarros al día, lo cual incrementa la probabilidad de padecer enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y deterioro cognitivo.

El informe Trazando el camino hacia sociedades más saludables de la OMS, detalla que la relación se asocia al estrés emocional que provoca la soledad.

La conexión no es lo mismo que el vínculo

Los expertos coinciden en que las personas ahora están más conectadas digitalmente, pero dedican cada vez menos tiempo a construir relaciones significativas, especialmente en los entornos laborales aun cuando es en ellos donde los adultos tienen más tiempo para socializar y presumir su identidad.

De acuerdo con María Macías, el mundo se ha sumergido no solo en una era de hiperconectividad, sino también de hiperproductividad que inhibe la vinculación con otras personas. “No hay tiempo. Escucho a pacientes que tienen junta tras junta, ¿qué espacio tienen para convivir, cuánto tiempo les queda para lo vincular? No hay un tejido social y nos deja sin apoyo”, resalta.

En sintonía con Jorge Gutiérrez Siles, coinciden en que las personas deben trabajar en sus vínculos de forma física y crear redes de apoyo en los espacios en los que se desarrollan. El consultor de Kaysa recomienda dedicar seis horas al día para socializar, sin incluir las interacciones digitales. 

Recomienda a las empresas identificar, medir y prevenir la soledad mediante estrategias y un liderazgo humano que fomente el sentido de pertenencia, la cooperación, el respeto y relaciones interpersonales de calidad. “Tienen que generar espacios de interacción social, por ejemplo, una reunión para tomar café, conocerse, comunicarse e integrar un equipo”.

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