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El Economista 13 Jul, 2026 21:23

La Cultura de la Paz, opacidad y reservar información

“Ojos que no ven, corazón que no siente”. Refrán popular

La política nacional de la 4T parece estar atrapada en una obsesión por mentir, ocultar información y aplicar una política pública de opacidad, utilizando las “mañaneras” y la reserva de información como instrumentos de manipulación.

El abuso de la opacidad que practica el oficialismo erosiona la democracia y desploma la confianza internacional hacia México. Ocultar información con fines de beneficio político, de evasión de responsabilidades o de manipulación ciudadana constituye un engaño.

La reserva consiste en restringir el acceso a documentos y datos, implica la clasificación temporal de información. En teoría, su propósito es proteger bienes jurídicos superiores como la seguridad nacional, las negociaciones diplomáticas o la impartición de justicia, y debe justificarse legalmente mediante una prueba de daño.

El artículo 6º de la Constitución mexicana establece que el Estado debe garantizar el acceso de toda persona a información plural y oportuna, con la posibilidad de buscarla, recibirla y difundirla. Dicho derecho sólo puede limitarse por razones de interés público, vida privada o protección de datos personales, que son los únicos fines constitucionalmente válidos para restringirlo.

La política oficialista de opacidad requirió del desmantelamiento del INAI, organismo autónomo encargado de obligar a las autoridades a transparentar la información. Sus funciones fueron transferidas a la Secretaría Anticorrupción, dependencia que actúa como juez y parte al decidir discrecionalmente qué información permanece oculta.

Desde la construcción del segundo piso del periférico, a principios de siglo, el entonces jefe de gobierno ordenó la reserva de toda la información de la obra. A partir de 2019, contratos, estudios de impacto ambiental y costos de proyectos como los del Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, el Tren Interoceánico y el AIFA, entre otras obras públicas, fueron blindados mediante decretos presidenciales bajo el pretexto de la seguridad nacional. Pretexto que se basó en la asignación de obras civiles a las fuerzas armadas.

Entre diciembre de 2018 y octubre de 2022, el gobierno federal declaró “inexistentes” 42,562 solicitudes de información y clasificó formalmente 724 expedientes como reservados por motivos de seguridad nacional, estableciendo un récord histórico en la negación de datos públicos. Las Secretarías de Defensa y Marina clasificaron cientos de documentos operativos y bitácoras de vuelo, incluyendo traslados de funcionarios a eventos partidistas y privados, con plazos de reserva de hasta cinco años.

La sociedad es distraída con las narrativas oficiales para mirar hacia otro lado, mientras se ocultan temas sobre el déficit fiscal, el endeudamiento, el aumento de la informalidad laboral, las pensiones, la falta de medicamentos, la crisis de los servicios de salud, el desastre educativo, la violencia, los desaparecidos, la inseguridad, los accidentes en Dos Bocas y del Tren Interoceánico, así como los abusos del oficialismo, entre otros asuntos.

La Mandataria ordenó reservar por cinco años las comunicaciones diplomáticas y el intercambio de información con Estados Unidos sobre las acusaciones contra el gobernador con licencia de Sinaloa y otros funcionarios señalados por la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Esta desmedida e impertinente protección confirma la aplicación del dicho de la Presidenta y de su antecesor: “amor con amor se paga”, evidenciando el incondicional agradecimiento hacia quienes facilitaron –ilegalmente- el acceso al poder del oficialismo, sin importar el deterioro de la relación con nuestro vecino y principal socio.

Si el oficialismo tuviera disposición a respetar el pluralismo y evitar la polarización, no estaríamos sumidos en odio ni en tantos conflictos. Tristemente aspira a concentrar, a cualquier costo, todo el poder, incluso la destrucción del país, de su economía, de la seguridad, del tejido social y de la cultura de la paz. No olvidemos que el pluralismo político es el único camino para el progreso.

Reconozcamos que la distracción es el mayor enemigo del éxito, de la productividad, del progreso y de la atención plena a los problemas reales, así como de la reconstrucción de instituciones, leyes y libertades.

Es hora de poner atención en México.

*El autor es abogado, negociador y mediador.

X: @Phmergoldd

Contacto: [email protected]

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