Estados Unidos está impulsando conversaciones para construir un oleoducto que transporte petróleo desde Irak hasta Siria, una ruta que evitaría el Estrecho de Ormuz y reduciría la capacidad de Irán para influir sobre el suministro mundial de energía.
Thomas Barrack, enviado especial de EU para Siria e Irak, ha convocado conversaciones con funcionarios de ambos países y con empresas, entre ellas Chevron Corp., para reactivar un oleoducto que dejó de operar hace mucho tiempo y conectaba Irak con la costa occidental de Siria, según personas familiarizadas con el asunto.
Aunque se estudian varias rutas para nuevos ductos, las conversaciones se centran en reconstruir el oleoducto entre Kirkuk y Baniyas, que lleva más de dos décadas fuera de servicio, dijeron las fuentes.
Un funcionario del Departamento de Estado confirmó que el Gobierno de EU respalda los esfuerzos de Irak y Siria para fortalecer las rutas comerciales mediante la rehabilitación del oleoducto entre ambos países y espera que empresas estadounidenses participen en su construcción.
El martes, el Presidente Donald Trump se reunió en la Casa Blanca con el Primer Ministro iraquí, Ali Al-Zaidi, y afirmó que esta semana o la próxima se anunciarán alianzas petroleras "masivas".
El recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente durante la última semana refuerza la necesidad de contar con alternativas de largo plazo al Estrecho de Ormuz, que permaneció cerrado durante gran parte de la guerra y provocó la mayor interrupción del suministro de energía de la historia. Países como Irak y Kuwait analizan si pueden seguir el ejemplo de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita y desviar parte de sus exportaciones de petróleo mediante oleoductos construidos hace años.
El puerto sirio de Baniyas, en la costa mediterránea y donde se encuentra la mayor refinería del país, surge como uno de los principales candidatos para exportar el petróleo iraquí. Chevron, TotalEnergies SE, la estadounidense TI Capital y la catarí UCC Holding han participado en las últimas semanas en conversaciones para ampliar el papel de Siria como centro de exportación, según las fuentes, que pidieron no ser identificadas porque las negociaciones no son públicas.
Sin embargo, construir oleoductos en Siria implicaría grandes desafíos. Las rutas más probables atravesarían la provincia iraquí de Anbar y el este de Siria, donde siguen activas células del Estado Islámico. Cualquier inversión sería una apuesta a la capacidad del incipiente gobierno sirio para estabilizar el país tras una prolongada guerra civil.
Chevron, que en los últimos meses firmó acuerdos sobre posibles proyectos petroleros en Irak y Siria, declinó hacer comentarios. La empresa negocia con Irak desde el año pasado una posible inversión en los yacimientos de Nasiriya y West Qurna-2. Total, TI Capital y UCC Holding no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Irak, el segundo mayor productor de la OPEP antes de la guerra, depende en gran medida del estrecho de Ormuz y se ha visto obligado a reducir su producción de petróleo un 60 por ciento durante el conflicto, lo que ha presionado sus finanzas públicas.
Trump respaldó en abril la candidatura de Al-Zaidi para primer ministro porque consideraba que su rival, el ex primer ministro Nouri al-Maliki, era demasiado cercano a Irán. Al-Zaidi tiene poca experiencia política, pero la Casa Blanca espera que contenga a las milicias aliadas de Irán en el país y abra más el sector petrolero del país a las empresas estadounidenses.
Una de las opciones que promueve Barrack es reconstruir el oleoducto Kirkuk-Baniyas, un sistema de 800 kilómetros que permanece fuera de servicio desde la invasión estadounidense de Irak a comienzos de la década de 2000. Otra alternativa consiste en instalar un ducto desde Basora, en el sur del país, hasta Haditha, en el norte, desde donde podría ramificarse hacia Siria, Turquía o Jordania.
A comienzos de este mes, el Gobierno iraquí autorizó a la estatal Basra Oil Co. a adjudicar un contrato a la firma de ingeniería KBR Inc., con sede en Houston, para asesorar sobre esa iniciativa.
Irak busca atraer inversión extranjera que reduzca su dependencia de los puertos en el golfo Pérsico. Actualmente solo cuenta con un gran oleoducto de exportación que transporta petróleo desde el norte hasta el puerto turco de Ceyhan, en el mar Mediterráneo.
Los planes de Irak para desarrollar nuevos oleoductos parecen encontrar un aliado en el presidente sirio Ahmed al-Sharaa, que intenta reintegrar al país a la comunidad internacional tras 14 años de guerra civil.