La Casa del Migrante y la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Ciudad Juárez hicieron un llamado a las autoridades de los Estados Unidos para que toda actuación de sus
cuerpos de seguridad se apegue plenamente a la legalidad, a la proporcionalidad en el uso de la fuerza y al respeto de la dignidad humana, porque “ninguna frontera es más grande que la dignidad de la persona humana”.
Después de que el gobierno de México diera a conocer que hoy denunciaría ante el Departamento de Justicia y fiscalías estatales de Estados Unidos por los al menos 17 fallecimientos de personas mexicanas bajo custodia o en operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la iglesia católica en esta frontera dijo confiar en que dichas acciones contribuyan a que prevalezcan la verdad, la justicia y la defensa efectiva de la vida y la
dignidad de las personas migrantes.
“Desde la frontera conocemos el rostro humano de la migración. Sabemos que detrás de cada persona migrante hay una historia, una familia, una comunidad y un proyecto de vida. Por ello, insistimos en que la respuesta al fenómeno migratorio no puede construirse desde la violencia, el miedo o la criminalización, sino desde la justicia, la cooperación y el reconocimiento de la dignidad inviolable de toda persona”, externó el sacerdote Francisco Javier Bueno Guillén, director de la Casa del Migrante, en un comunicado de prensa.
El religioso expresó su profunda consternación,
dolor y preocupación por el fallecimiento de connacionales mexicanos ocurrido en el contexto de operativos migratorios en los Estados Unidos,
entre ellos el más reciente caso de Lorenzo Salgado Araujo, quien perdió la
vida durante un operativo del ICE.
Tras el anunció de la presidencia Claudia Sheinbaum de las acciones para
exigir el esclarecimiento de los hechos y la protección de los derechos de los connacionales, el sacerdote reiteró s que ninguna persona
pierde su dignidad por su condición migratoria.
“Ningún ser humano es ilegal
ante Dios. Toda política migratoria debe tener como fundamento el respeto irrestricto a la vida, a la integridad física, al debido proceso y a los derechos humanos. Manifestamos nuestra profunda preocupación por los hechos de violencia que han cobrado la vida de personas migrantes y hacemos un llamado a las autoridades de los Estados Unidos para que toda actuación de sus cuerpos de seguridad se apegue plenamente a la legalidad, a la
proporcionalidad en el uso de la fuerza y al respeto de la dignidad humana”, expresó.
También exhortó a las autoridades de Estados Unidos a que las muertes de las personas migrantes sean investigados con transparencia y que, de existir responsabilidades, se actúe con justicia y sin impunidad.
También recordó la obligación permanente del Estado mexicano de brindar acompañamiento, asistencia consular y una defensa firme de los derechos de sus ciudadanos en el exterior, especialmente de quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.
“Como ha recordado el Papa León XIV, la dignidad humana no es una concesión de los Estados ni depende de la nacionalidad, del origen o de la condición migratoria; es un don recibido de Dios que ninguna autoridad puede desconocer. Por ello, afirmamos con firmeza que ninguna política migratoria, por legítima que sea en el ejercicio de la soberanía de los Estados, puede justificar la pérdida de vidas humanas ni el menoscabo de los derechos fundamentales de las personas, externó.
El director del albergue católico que en 36 años de servicio ha atendido a más de medio millón de personas provenientes de diferentes partes del mundo destacó que la seguridad fronteriza jamás
puede construirse a costa de la dignidad humana.
“Como nos recuerda el Señor en el Evangelio: Fui forastero y me recibieron (Mt 25,35),
Ese mandato sigue siendo el criterio con el que serán juzgadas nuestras sociedades y quienes ejercen responsabilidades públicas. La manera en que tratamos a la persona migrante revela la calidad ética de nuestras instituciones y la profundidad de nuestra humanidad. Elevamos nuestra oración por el eterno descanso de Lorenzo Salgado Araujo y de todos los migrantes que han perdido la vida”, comentó.
La iglesia de Ciudad Juárez también encomendó a Dios a las familias de los connacionales que han perdido la vida a manos del ICE Dios y el sacerdote reiteró su compromiso de “seguir
acompañando, defendiendo y sirviendo a quienes se ven obligados a dejar su tierra en busca de seguridad, trabajo y esperanza”.