Alberto Núñez Feijóo ha decidido subir varios grados la tensión política con Pedro Sánchez. Ante la dirección del Partido Popular Europeo reunida en Madrid, el líder del PP lanzó una de sus críticas más contundentes contra el presidente del Gobierno al definirlo como un “presidente autoritario”, una acusación que hasta ahora había evitado formular de manera tan directa. El escenario elegido —un encuentro con dirigentes conservadores europeos— convirtió sus palabras en un mensaje con dimensión nacional e internacional.
La intervención de Feijóo llegó apenas un día después de conocerse la condena a David Sánchez, hermano del jefe del Ejecutivo, a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación relacionado con su contratación en la Diputación de Badajoz. La sentencia ha abierto un nuevo frente político entre Gobierno y oposición, con el Ejecutivo denunciando una estrategia para desgastar a Sánchez por vías judiciales y el PP defendiendo que el fallo evidencia un problema de funcionamiento institucional.
El presidente popular aprovechó la presencia de figuras como Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo, y Antonio Tajani, vicepresidente italiano, para situar su batalla contra Sánchez dentro de un debate más amplio sobre la calidad democrática. Feijóo argumentó que un gobernante muestra rasgos autoritarios cuando intenta controlar instituciones, rechaza límites parlamentarios o cuestiona determinados contrapesos del sistema.
Sus palabras fueron recibidas con aplausos por parte de los asistentes al encuentro del PPE, un gesto que refuerza la estrategia del líder del PP de presentar la situación política española como un asunto que trasciende las fronteras nacionales. La intención es proyectar ante sus aliados europeos la imagen de una democracia española sometida a una fuerte tensión institucional.
Un nuevo capítulo en la batalla por el relato democrático
La acusación de Feijóo supone un salto cualitativo respecto a sus anteriores referencias a los “tics autoritarios” del Gobierno. El líder del PP ha pasado de cuestionar determinadas decisiones de Sánchez a atacar directamente su forma de ejercer el poder, una estrategia que busca movilizar a su electorado y convertir la legislatura en un debate sobre los límites del Ejecutivo.
El dirigente popular también cargó contra los populismos durante su discurso y defendió que España no debe avanzar hacia ese terreno político. Sin embargo, sus palabras llegan en un contexto en el que el PP mantiene acuerdos autonómicos con Vox, una formación que sus críticos sitúan en posiciones de derecha radical.
Feijóo mira a Latinoamérica para reforzar su mensaje
Más allá de la política española, Feijóo aprovechó el foro europeo para reivindicar el avance de opciones conservadoras en América Latina, interpretándolo como una reacción ciudadana frente a gobiernos anteriores. En su intervención mencionó países como Argentina, Ecuador, Chile, Perú o Colombia como ejemplos de un cambio político orientado, según su visión, hacia una mayor defensa de las instituciones y la libertad.
El líder del PP también citó la situación de Venezuela, Cuba y Nicaragua como ejemplos de sistemas donde, a su juicio, la falta de libertades ha dejado profundas consecuencias. En esa línea se pronunció Keiko Fujimori, invitada al encuentro del PPE, quien defendió una nueva etapa política para Perú basada en el fortalecimiento institucional y los vínculos con Europa.
La estrategia de Feijóo dibuja así un escenario de confrontación donde la disputa ya no se centra únicamente en las políticas concretas del Gobierno, sino en la interpretación del propio funcionamiento democrático. Mientras el Ejecutivo insiste en que existe una ofensiva de la oposición para cuestionar su legitimidad, el PP busca instalar la idea de que España atraviesa una crisis de calidad institucional.
El choque entre ambos bloques amenaza con convertirse en uno de los ejes principales de la legislatura. Con su intervención ante los líderes conservadores europeos, Feijóo ha dejado claro que pretende internacionalizar la crítica a Sánchez y situar la defensa de las instituciones en el centro de la próxima batalla política. @mundiario