El domingo, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el futbol hablará español, aunque no le guste a Trump.
Argentina remontó ayer a Inglaterra en Atlanta —perdía 1-0 hasta los minutos finales— y enfrentará a España en la final del primer Mundial de 48 selecciones.
Las casas de apuestas daban una leve ventaja a los ingleses y durante casi todo el partido parecieron tener razón. Pero Inglaterra se replegó tras el gol de Gordon y el campeón cobró la factura: empató Enzo Fernández y, ya en tiempo agregado, Lautaro Martínez definió la remontada con asistencia de Messi.
En instancias decisivas, el historial pesa más que las proyecciones de los modelos.
La final admite varias lecturas. Es el campeón defensor contra el nuevo número uno del ranking FIFA, que carga con un dato incómodo: desde que existe ese listado, ninguna selección ha ganado el Mundial ocupando el primer lugar.
Es también un duelo generacional: Messi, en su último baile mundialista, frente a Lamine Yamal, que a los 19 años podría completar el doblete Eurocopa-Mundial.
Argentina busca lo que solo lograron Italia y Brasil: el bicampeonato consecutivo.
Y como en los mercados, la experiencia en finales es un intangible que no aparece en las estadísticas... hasta que decide el partido.