A pocas semanas de unas elecciones regionales que pueden redefinir el equilibrio político en Alemania, el canciller Friedrich Merz ha lanzado un aviso a navegantes a ambas márgenes del Atlántico que refleja la preocupación de Berlín por el riesgo de injerencias extranjeras en las elecciones alemanas y el incremento de la amenaza rusa sobre Europa.
En su tradicional comparecencia de verano ante la prensa, Merz rechazó cualquier intento de influencia externa en los comicios previstos para septiembre en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, dos estados del este donde el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) encabeza los sondeos y amenaza con lograr resultados históricos.
Pero el mensaje del canciller fue más allá del escenario electoral. También describió una Rusia cada vez más agresiva que, a su juicio, ya no limita su estrategia a Ucrania, sino que prepara nuevas acciones de desestabilización contra otros países europeos, incluida Alemania.
El jefe del Ejecutivo alemán respondió directamente a las preguntas sobre un programa impulsado por el Departamento de Estado de EE UU para financiar organizaciones civiles en Europa, una iniciativa que podría beneficiar a grupos ideológicamente próximos a la AfD.
Merz fue tajante al recordar que la legislación alemana prohíbe la financiación extranjera de partidos políticos. “Así como Alemania no interviene en las elecciones de Estados Unidos, espero que ni el Gobierno estadounidense ni instituciones próximas a él interfieran en las elecciones alemanas”, afirmó. El canciller evitó convertir el asunto en un conflicto diplomático, pero dejó claro que Berlín no aceptará ninguna actuación que pueda condicionar el resultado electoral, independientemente de que proceda de aliados o de adversarios.
Rusia, una amenaza “más allá de Ucrania”
La preocupación del Gobierno no es casual. Las elecciones regionales del próximo septiembre llegan con la extrema derecha en máximos históricos. En Sajonia-Anhalt, la AfD ronda el 41 % de intención de voto, muy por delante de la CDU del propio Merz. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental también lidera con claridad.
El escenario inquieta especialmente a los democristianos porque incluso una victoria sin mayoría absoluta complicaría enormemente la formación de gobiernos regionales, ya que la CDU mantiene su negativa a cualquier pacto con la formación ultraderechista. Merz quiso despejar cualquier duda sobre esa posibilidad. “Haremos todo lo que esté en nuestra mano para impedir una coalición con AfD”, aseguró, recordando que existe una resolución interna del partido que veta cualquier colaboración política con la formación.
El otro gran eje de la comparecencia fue la seguridad europea. Merz dibujó un panorama mucho más amplio que la invasión rusa y sostuvo que Moscú está preparando nuevas formas de agresión dirigidas contra el conjunto del continente. “Vemos indicios claros de que Rusia se prepara para nuevas agresiones que van mucho más allá de Ucrania”, afirmó. Según el canciller, la amenaza alcanza especialmente a los países bálticos, Moldavia y otros Estados de Europa del Este, pero también afecta directamente a Alemania mediante operaciones de guerra híbrida.
Sabotajes, espionaje y ataques digitales
Merz enumeró los riesgos que, según el Gobierno alemán, ya forman parte de esa estrategia rusa. Entre ellos citó intentos de sabotaje, operaciones de espionaje, ataques contra infraestructuras digitales y campañas dirigidas contra redes de datos alemanas. “Nos enfrentamos a un sabotaje masivo, a intentos de espionaje y a ataques contra nuestras redes de datos. Todas ellas son formas de guerra híbrida contra Alemania”, sostuvo.
Con esa descripción, el canciller insistió en una idea que ha repetido en varias ocasiones desde su llegada al poder, Europa vive en un interludio en la que "no estamos en guerra, pero tampoco vivimos en paz". El diagnóstico de Merz viene acompañado de un fuerte incremento del gasto militar. El Ejecutivo alemán prevé destinar 109.700 millones de euros al Ministerio de Defensa en 2027, un aumento superior al 30 % respecto al presupuesto actual, al que además se sumarán los recursos extraordinarios del fondo especial creado para modernizar las Fuerzas Armadas.
El objetivo declarado del Gobierno es convertir a Alemania en el ejército convencional más potente de Europa, una meta que rompe con décadas de cautela militar tras la II Guerra Mundial y refleja el profundo cambio estratégico impulsado desde la invasión rusa de Ucrania.
Las advertencias de Merz llegan en un momento políticamente delicado. Aunque el canciller defendió la gestión de su Ejecutivo y aseguró que la coalición con los socialdemócratas funciona de forma “constructiva”, su Gobierno afronta niveles de popularidad muy inferiores a los esperados y encara un otoño cargado de incertidumbre. @mundiario