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Radar Inteligente
El Economista 16 Jul, 2026 01:03

La cifra que nunca existió

Terminó el Mundial y llegó el momento de hacer cuentas. Los datos preliminares del CNET reportan cerca de 850,000 visitantes en las tres sedes mexicanas, frente a los 5.5 millones que Sectur y Presidencia repitieron durante más de un año. La diferencia —de un factor de seis— no es un margen de error: es que la promesa nunca tuvo ni pies ni cabeza.

Viendo hacia atrás, pareciera que el objetivo de los famosos 5.5 millones nunca fue calculado; solo se enunció. Airbnb, al citarlo, lo atribuyó a “estimaciones de la Secretaría de Turismo”. Gabriela Cuevas lo remitió al expediente de la candidatura United 2026, de hace casi una década, y a supuestos “datos de la FIFA”. Sectur y Presidencia nunca publicaron un anexo técnico. La única consultora con estudio público —Deloitte, patrocinado por privados y no por el gobierno— proyectaba 836 mil turistas y una derrama del 0.14% del PIB. Moody's Local estimó 768,000. El gobierno no discutió esas cifras: las ignoró. Enhorabuena, ambas casas le atinaron. El pico retórico llegó a mediados de junio, cuando la titular de Sectur, Josefina Rodríguez Zamora, anticipó que México rebasaría los 10 millones de visitantes internacionales solo en ese mes. El máximo histórico registrado por la propia dependencia —diciembre de 2025, sin Mundial— fue de 10.1 millones.

De los 850,000 visitantes reales, apenas alrededor de 175,000 fueron internacionales adicionales, según el STARC de la Universidad Anáhuac Cancún. El resto fue turismo doméstico: pesos reasignados, no divisas nuevas. Un aficionado de Guadalajara que viaja a Monterrey no engrosa la cuenta corriente; redistribuye consumo interno. La promesa era captar dólares; lo que hubo fue un puente largo con más peso mexicano dando vueltas.

Los hoteles cuentan la misma historia. Con Mundial en curso, la ocupación cayó frente a junio de 2025 en las tres sedes: dos puntos porcentuales menos en la Ciudad de México, siete en Guadalajara y 5.8 en Monterrey. Las tarifas subieron entre 40 y 47%; los ingresos se salvaron cobrando más a menos huéspedes. Los viajes de negocios y los congresos, ahuyentados por la congestión anunciada, se pospusieron. Un evento vendido como un imán terminó espantando al tráfico habitual.

La derrama económica preliminar ronda los 50,000 millones de pesos. Concanaco —la misma fuente que cita el gobierno— reporta que el Día de Muertos de 2025 dejó 49.5 mil millones en una semana, en todo el país. El “evento del siglo”, en 26 días y tres ciudades, empata a duras penas con un puente de noviembre.

El desenlace estaba escrito desde el sorteo. México albergó 13 de los 104 partidos; Estados Unidos, cerca de 78; la final se jugará en Nueva Jersey. No fuimos sede; fuimos subsede. Andrew Zimbalist, del Smith College, lleva dos décadas documentando que los estudios ex ante los pagan quienes tienen interés en que el evento suceda; doce de los últimos catorce Mundiales dejaron pérdidas para el anfitrión. Banxico lo dijo sin adornos: el Mundial no es motor de crecimiento y su pronóstico para 2026 sigue en 1.1%, con el torneo ya incorporado.

Queda la aritmética del costo. Entre movilidad, seguridad y logística, la inversión pública se ubicó entre 37,000 y 53,000 millones de pesos: prácticamente el tamaño de la derrama reportada. La remodelación del Azteca corrió por cuenta privada. Pero los 5.5 millones no fueron un error técnico: fueron una consigna política sin respaldo. Nadie los calculó y nadie va a responder por ellos. El costo, como suele suceder, se distribuirá entre todos.

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