Para millones de aficionados, asistir a un partido de la Copa Mundial de la FIFA es un sueño.
En dicho contexto, la experiencia se convirtió en una realidad para 286 niñas y niños mexicanos: caminaron hacia el terreno de juego junto a futbolistas de selecciones nacionales como parte del protocolo oficial previo al inicio de los encuentros.
La iniciativa forma parte del programa “Juntos a la Cancha”, impulsado por Quaker, mediante el cual hijos e hijas de colaboradores de la empresa participaron en el Player Escort Program de la FIFA durante 13 partidos que se disputaron en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Más allá de la emoción de ingresar a un estadio mundialista, especialistas en desarrollo infantil coinciden en que vivir experiencias vinculadas con el deporte puede contribuir a fortalecer la autoestima, la confianza y el sentido de pertenencia.
Compartir estos momentos con la familia también favorece la creación de recuerdos positivos que suelen permanecer a lo largo de la vida.
BIENESTAR, CONVIVENCIA, DESARROLLO
En los últimos años, además, diversas empresas han comenzado a complementar sus programas de responsabilidad social con iniciativas que promueven el bienestar, la convivencia y el desarrollo de niñas y niños a través del deporte, buscando generar un impacto que vaya más allá del patrocinio de grandes eventos.
Antes de cada partido, los participantes reciben una preparación para conocer el protocolo que seguirán al ingresar al campo.
Posteriormente acompañan a los jugadores durante la ceremonia previa al encuentro y permanecen en el estadio para disfrutar del partido completo, convirtiendo la jornada en una experiencia difícil de olvidar.
Para Quaker, el programa busca reconocer a las familias de sus colaboradores y acercar a las nuevas generaciones a uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo, reforzando valores como la confianza, el trabajo en equipo y la convivencia.
“Quisimos ser parte de la ilusión de este momento histórico que vivió México, ya que la justa mundialista no solamente se ve… se siente y se sueña. Y para estos 286 niños y niñas, se vivió desde adentro. El día que caminaron hacia la cancha no sólo acompañaron a sus ídolos: dieron un paso hacia todo lo que pueden llegar a ser”, destacó Leonor Quiroz, directora de Impacto Social de PepsiCo México.
Con iniciativas de este tipo, la gran cita futbolístics que está por concluir trascendió los 90 minutos de juego para convertirse también en un espacio donde el deporte inspira, fortalece vínculos familiares y crea recuerdos que pueden acompañar a niñas y niños durante toda su vida.