La batalla del Ayuntamiento de Madrid contra las cotorras invasoras ha abierto una nueva polémica. El Consistorio reconoce ahora que durante la campaña de control eliminó 1.191 ejemplares mediante disparos con carabinas de aire comprimido y que realizó 17.143 capturas de estas aves. Sin embargo, los datos han despertado dudas entre organizaciones ambientales, que consideran difícilmente compatible esa cifra con la población estimada de cotorras que existía en la capital.
La controversia nace de la diferencia entre los números comunicados inicialmente y los ofrecidos después tras una solicitud de acceso a la información pública. En marzo de 2024, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, explicó que la campaña había permitido reducir la población de cotorras argentinas y de Kramer de unos 13.000 ejemplares a alrededor de 10.000 entre 2021 y 2023. Ahora, el Ayuntamiento aporta un balance de 17.143 capturas, aunque no detalla cuántas aves había al comienzo del operativo ni cuántas permanecían al finalizarlo.
La explicación municipal es que las nuevas cifras responden a una actualización basada en una metodología “más fiable” que la empleada inicialmente. Según el Ayuntamiento, Carabanchel fue el distrito con más actuaciones, con 2.563 capturas, seguido de Latina (2.204) y Usera (2.192). En el lado contrario, zonas como Chamberí no registraron ninguna captura, mientras que Retiro y Centro contabilizaron 52 y 70 respectivamente. Además, el plan incluyó la esterilización de 2.062 huevos para frenar la expansión de estas especies.
Pero el dato que más debate ha generado no es solo el número de capturas, sino el método utilizado para una parte de las eliminaciones. El Ayuntamiento admite que 1.191 cotorras fueron abatidas con carabinas de aire comprimido, una práctica que los responsables municipales defienden como necesaria en determinados lugares donde otros sistemas no eran eficaces. Según el Consistorio, estas actuaciones se realizaron en espacios cerrados al público y bajo medidas de seguridad.
Las dudas sobre unas cifras que no convencen a los expertos
La Sociedad Española de Ornitología (SEO BirdLife), encargada de realizar los censos de estas aves, ha mostrado su sorpresa ante los datos publicados. Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Seguimiento de la organización, considera que la cifra de 17.000 capturas resulta poco creíble por el comportamiento de las propias cotorras.
Según explica, estas aves son especialmente inteligentes y aprenden rápidamente a evitar las trampas después de los primeros intentos de captura. Por eso, sostiene que resulta complicado que se hayan retirado tantos ejemplares en los puntos donde se desarrollaron las actuaciones. Para SEO BirdLife, los números facilitados por el Ayuntamiento no encajan con la realidad observada sobre el terreno.
Ecologistas en Acción comparte esa preocupación. Su portavoz, Yago Martínez, recuerda que el último censo disponible, realizado en 2019, estimaba que Madrid tenía unas 13.000 cotorras, una cifra que representaba casi la mitad de la población nacional. Desde su punto de vista, resulta difícil explicar cómo se han capturado más ejemplares de los que supuestamente existían, salvo que las estimaciones iniciales estuvieran muy por debajo de la realidad.
La organización ecologista también cuestiona el resultado práctico de la campaña. Asegura que muchos vecinos siguen denunciando problemas relacionados con el ruido, los grandes nidos y la presencia de estas aves en parques y zonas urbanas, lo que demostraría que el problema continúa sin resolverse pese a la inversión realizada.
Una especie invasora que se convirtió en un problema urbano
La presencia masiva de cotorras en Madrid no surgió de la noche a la mañana. Su expansión comenzó principalmente durante las décadas de 1980 y 1990, cuando aumentó su popularidad como animal de compañía. Muchas escaparon de sus jaulas o fueron liberadas y encontraron en la ciudad un entorno favorable para reproducirse.
El crecimiento fue especialmente rápido: en 2005 la población estimada rondaba los 1.700 ejemplares, mientras que en 2019 ya alcanzaba cerca de 13.000. Ese incremento llevó a las administraciones a considerar estas aves como una amenaza para el equilibrio de algunas especies autóctonas, como los gorriones, con los que compiten por alimento y espacios de nidificación.
De acuerdo con El País, el plan de control del Ayuntamiento de Madrid nació precisamente para responder a ese aumento. Sin embargo, el proyecto también generó críticas por su coste. La previsión inicial rondaba los 100.000 euros, pero finalmente el contrato adjudicado en 2021 ascendió a 2,36 millones de euros para desarrollar las actuaciones durante dos años.
Desde SEO BirdLife recuerdan que el control de las cotorras no solo responde a una cuestión estética o de convivencia urbana. La organización señala que estas aves pueden afectar a especies autóctonas y advierte también del posible riesgo sanitario asociado a enfermedades como la psitacosis, una infección que puede transmitirse a humanos.
El debate sobre cómo controlar una especie invasora
Más allá de las cifras, la campaña ha abierto una discusión sobre la forma adecuada de gestionar las especies invasoras en las ciudades. Mientras el Ayuntamiento defiende que el uso de carabinas fue puntual y necesario para lograr resultados donde otros métodos fallaban, Ecologistas en Acción reclama alternativas menos agresivas.
La organización apuesta por sistemas como redes o jaulas trampa, al considerar que el abatimiento mediante disparos genera rechazo social y plantea dilemas éticos. Para sus responsables, la necesidad de controlar la población de cotorras no justifica cualquier método.
El caso de Madrid refleja así una tensión cada vez más frecuente en las grandes ciudades: cómo combatir especies invasoras que alteran los ecosistemas sin generar una nueva polémica sobre la forma de hacerlo. La pregunta que queda abierta es si la campaña logró realmente reducir la población de cotorras o si, como señalan sus críticos, las cifras no reflejan lo que ocurre en las calles y parques de la capital. @mundiario