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El Diario 18 Jul, 2026 21:09

El sueño de Édgar era servirle a Dios

Ciudad Juárez, Chihuahua.- “La ilusión de él era ser padre. Servirle a Dios era su sueño”. Así resume Conny, cuñada de Édgar Elías M. M., la vida del adolescente de 14 años que falleció el viernes durante las actividades del Preseminario 2026, un encuentro vocacional al que asistió convencido de que era un paso más para alcanzar el anhelo que había compartido con su familia desde hacía varios años.
“Si él pudiera, se quedaría a vivir en la iglesia. Si le hablaban porque faltaba un monaguillo, decía: ‘Yo voy’”, recordó la mujer en entrevista con El Diario. “Era muy comprometido con su servicio”.
La tarde del viernes ese sueño quedó truncado. Édgar perdió la vida en un accidente ocurrido en una alberca ubicada en el fraccionamiento Campestre, donde se desarrollaban las actividades del Preseminario 2026.
La movilización de los cuerpos de emergencia no logró salvarlo y, tras las diligencias realizadas por la Fiscalía General del Estado (FGE), personal de la dependencia informó que la causa del fallecimiento fue asfixia por sumersión.

La noticia se extendió rápidamente entre la comunidad católica de Ciudad Juárez y, en particular, entre quienes compartían con él el servicio en la parroquia Santa María de la Montaña, donde era monaguillo.
Para la familia, la vocación de Édgar no era una idea pasajera ni un entusiasmo propio de la adolescencia. Era el proyecto de vida que había comenzado a construir desde niño.
“Era un niño humilde, educado, querido por todos… por sus amigos, por sus compañeros monaguillos. Siempre se la pasaba riendo”, recordó su cuñada, quien además fue su madrina de bautismo y primera comunión y, apenas el pasado 29 de junio, también de su confirmación.
El año pasado esperaba participar en el Preseminario, pero no pudo hacerlo. Este verano finalmente asistió al encuentro vocacional, decidido a continuar el camino que lo acercaría al Seminario.
Su tiempo libre también giraba alrededor de la fe. Le gustaba leer la Biblia y había pedido una edición especial porque aseguraba que contenía explicaciones más amplias de las Escrituras.
“Era muy estudioso. Se la pasaba leyendo su Biblia”, añadió Conny.
En la parroquia participaba prácticamente en todas las actividades. Asistía a las misas, a los Viacrucis, a las horas santas y acudía cada vez que hacía falta apoyar.
“Nada se perdía. Si hacía falta un monaguillo, él iba. Le gustaba servir”, recordó su cuñada.

‘Quería abarcar al mundo entero’

Además de su vocación religiosa, Édgar tenía otros sueños. La familia recuerda que quería aprender a tocar guitarra, por lo que hicieron un esfuerzo para regalarle una. Poco después despertó en él el interés por la fotografía y esperaba reunir lo necesario para comprar una cámara.
“Quería tocar guitarra, le compramos su guitarra. Quería ser fotógrafo, quería su cámara. Quería abarcar al mundo entero, pero iba paso a paso”, relató Conny.
En casa era uno de cinco hermanos y mantenía una relación cercana con todos. Sus familiares lo describen como un adolescente respetuoso, sencillo y siempre dispuesto a convivir.
“Donde quiera que estuviera tenía una sonrisa”, expresó su cuñada.
Tras conocerse su fallecimiento, la parroquia Santa María de la Montaña publicó mensajes de despedida en los que agradeció su “entrega total” y destacó la “alegría, sencillez y humildad” con las que sirvió a la comunidad. En otra esquela fue recordado como un monaguillo que “con alegría y generosidad sirvió al altar del Señor”.
La Diócesis de Ciudad Juárez también manifestó sus condolencias mediante un comunicado firmado por el obispo J. Guadalupe Torres Campos, quien pidió a la comunidad unirse en oración por el eterno descanso del adolescente, por el consuelo de su familia y por la fortaleza de la Pastoral Vocacional.
Mientras familiares y amigos preparan su despedida, en la parroquia donde creció permanece el recuerdo de un joven que respondía cada vez que lo llamaban para servir y que veía en el sacerdocio el propósito de su vida.
Para quienes lo conocieron, Édgar Elías no será recordado únicamente por la tragedia ocurrida durante el Preseminario, sino por su disposición a ayudar siempre, que encontraba alegría en el altar y que, con apenas 14 años, había decidido dedicar su vida al servicio de Dios.

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