Santa Teresa, Nuevo México.- A primera vista parece una avioneta ejecutiva más. Su fuselaje luce impecable, la pintura conserva el brillo original y nada hace pensar que esa aeronave protagonizó uno de los episodios más polémicos en la historia reciente del combate al narcotráfico entre México y Estados Unidos.
Basta con abrir la puerta para entender que no se trata de un avión cualquiera. En los asientos permanecen bolsas de golosinas, envolturas de frituras, latas de refresco y jugos que consumieron sus ocupantes durante el último vuelo, el 25 de julio de 2024.
Ese día la aeronave aterrizó en el Aeropuerto Internacional del Condado de Doña Ana, en Santa Teresa, con Ismael “El Mayo” Zambada García, a bordo. El fundador del Cártel de Sinaloa estaba acompañado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.
Entre los objetos que más llaman la atención destaca una bolsa de papel grueso con la leyenda “Evidence”, utilizada por agentes del FBI durante la investigación, además de cintas adhesivas colocadas por la agencia federal para sellar partes del avión.
Hoy, aquella aeronave forma parte de la colección permanente del War Eagles Air Museum, donde permanece rodeada por cazas de la Segunda Guerra Mundial, aviones de la Guerra Fría y automóviles clásicos, convirtiéndose en la pieza más fotografiada del museo.
La historia de esta aeronave sigue envuelta en interrogantes. La llamada Operación Air Kings puso fin a más de cuatro décadas de liderazgo criminal de Ismael “El Mayo” Zambada, considerado el jefe histórico del Cártel de Sinaloa.
No obstante, las circunstancias de su llegada a Estados Unidos continúan siendo motivo de controversia.
Mientras las autoridades estadounidenses sostienen que se trató de una operación cuidadosamente planeada por agencias federales, la versión nunca convenció completamente al gobierno mexicano.
Desde entonces, la defensa de Zambada ha sostenido que el capo fue víctima de un secuestro, versión que abrió un conflicto diplomático entre ambos países.
El gobierno de México ha cuestionado el procedimiento utilizado para trasladar al narcotraficante a territorio estadounidense y ha sostenido que pudo existir una violación a la soberanía nacional, tema que incluso ha derivado en acciones legales impulsadas por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha solicitado el esclarecimiento del operativo y el respeto a los mecanismos de cooperación bilateral.
Hasta hoy, muchas preguntas permanecen sin respuesta. ¿Qué ocurrió realmente durante ese vuelo? ¿Quién organizó el traslado? ¿Fue una entrega pactada, una traición o un secuestro? Las respuestas, dicen algunos visitantes, probablemente quedaron encerradas entre las paredes y los paneles de esta aeronave.
En custodia de un museo
El director ejecutivo interino del War Eagles Air Museum, Tomás Peralta, explicó que la llegada del avión no fue iniciativa del museo. “Fue el propio FBI quien se acercó para proponer que el museo se hiciera cargo de la aeronave. Actualmente existe un acuerdo por dos años y, después de ese período, todavía no sabemos cuál será su destino definitivo”, comentó.
Peralta reconoció que la aeronave posee una historia compleja, pero considera que representa un acontecimiento histórico ocurrido precisamente en el aeropuerto donde hoy se exhibe.
“Es una historia sobre cómo la aviación puede ser utilizada tanto por el crimen organizado como por las autoridades que lo combaten. Nuestro trabajo consiste en contar esa historia de manera objetiva para quienes nos visitan”, explicó.
El museo decidió mantener el avión en las mismas condiciones en que fue entregado por el FBI. “No hemos retirado prácticamente nada. El FBI quitó algunos equipos de navegación GPS y ciertos depósitos adicionales de combustible que habían sido instalados de manera no convencional, pero el resto permanece igual”, señaló Peralta.
Incluso permanecen las envolturas de dulces, refrescos y jugos dispuestos para los viajeros durante el vuelo. “Curiosamente, eso es lo primero que la gente quiere ver”, comentó entre sonrisas.
Algunas latas explotaron durante el tiempo que permaneció almacenado, por lo que actualmente el museo trabaja en la restauración de esos objetos para conservarlos como parte de la exhibición.
Desde que el museo abrió oficialmente la exposición, el número de visitantes aumentó considerablemente. La mayoría llega con un mismo objetivo: fotografiarse junto al avión.
Los visitantes pueden subir por la escalinata, observar el interior de la cabina y recorrer parte de la aeronave hasta una cadena amarilla que impide el acceso al pasillo principal, los asientos y la cabina de mando.
La historia en una ficha
Frente al avión se instaló una ficha histórica que explica el contexto del operativo, además de tres fotografías donde se aprecia el arresto del celebre capo mexicano.
El texto recuerda que el 25 de julio de 2024, agentes del FBI y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ejecutaron en Santa Teresa la Operación Air Kings, que culminó con la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López, considerados entonces dos de los objetivos prioritarios de las autoridades estadounidenses. También explica que el King Air constituye un testimonio físico del operativo y que las modificaciones visibles en la aeronave fueron documentadas durante la inspección realizada por el FBI.
Entre los visitantes se encontraba Eloy Lucero, un veterano de la Marina estadounidense y residente de El Paso, quien acudió acompañado de su hijo. “Me llamó mucho la atención porque seguí todo este caso en las noticias. Siempre me han gustado los hechos históricos y quería conocer el avión donde trasladaron al Mayo Zambada”, comentó.
Aunque reconoce que probablemente nunca se conocerá toda la verdad sobre el operativo, considera que la aeronave representa una parte importante de esa historia. “Mucho se ha dicho, que si fue el FBI, que si el piloto, que si lo entregó el hijo del Chapo... eso quizá nunca lo sabremos”, expresó visiblemente decepcionado porque el día que fue se encontraba en el patio.
Por su parte, Jefferson, quien acudió con su esposa e hijos, aseguró que el avión fue la principal razón de su visita. “Queríamos conocer específicamente el avión utilizado para trasladar al Mayo a Estados Unidos. Uno ve las noticias, escucha muchas versiones y venir aquí ayuda a entender un poco más de esa historia, aunque todavía haya muchas preguntas sin responder”, dijo después de recorrer la exhibición.
El War Eagles Air Museum alberga 37 aeronaves, entre ellas modelos de la Segunda Guerra Mundial, aviones de la Guerra Fría, aeronaves soviéticas y dos raros cazas P-51 Mustang, fabricados en 1946, similar al utilizado por el actor Tom Cruise, al final de la película ‘Top Gun: Maverick.
Cada año miles de visitantes recorren sus instalaciones ubicadas en el Aeropuerto Internacional del Condado de Doña Ana, en Santa Teresa, uno de los museos de aviación más importantes del suroeste de Estados Unidos.
Un final desconocido aún
Ahora, entre todas esas reliquias de guerra, sobresale una aeronave distinta. No participó en un conflicto militar ni cruzó océanos durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia ocurrió hace apenas dos años y continúa escribiéndose en los tribunales y en el terreno diplomático.
Por eso, para muchos visitantes, más que un avión, se ha convertido en el símbolo tangible de una de las operaciones contra el narcotráfico más controvertidas de las últimas décadas, un episodio cuya versión definitiva quizá solo conozcan quienes viajaron aquel día… y los paneles de esta pequeña aeronave Beechcraft King Air 1976 son y serán testigos silenciosos de lo ocurrido.