Alaina Gold es psicóloga clínica en Los Ángeles. Está inmersa en las últimas investigaciones sobre relaciones. Tiene un próspero consultorio de terapia de pareja.
Aun así, discute con su esposo.
“Me preocuparía si nunca lo hiciéramos”, dijo Gold.
Los enfrentamientos son normales en las relaciones, pero cómo manejas esas peleas es clave, explicó Gold. Un pequeño estudio de parejas casadas, publicado en la revista Family Process, reconoció la “inevitabilidad” del conflicto en las relaciones íntimas. Pero los investigadores escribieron que “las parejas felices parecen capaces de discutir de manera constructiva incluso sus asuntos más problemáticos”.
“Y una reparación hábil a menudo es una oportunidad para una mayor conexión, intimidad y confianza”, dijo Gold.
Imagino que los terapeutas de pareja son expertos en el manejo de conflictos. Así que les pregunté cómo lo hacen en sus propios hogares.
Se toman un ‘Angelina Jolie’
Las investigaciones sugieren que, durante las discusiones, las personas suelen pasar a una respuesta de “lucha, huida o parálisis”, perdiendo parte de su capacidad de pensamiento racional. Por eso, Elizabeth Earnshaw, terapeuta matrimonial y familiar licenciada y autora de ’Til Stress Do Us Part, dijo que cuando ella o su pareja se sienten abrumados emocionalmente, se toman una “pausa intencional” para calmarse.
Gold anima a las parejas a encontrar un lenguaje compartido para alejarse, como la señal de manos de “tiempo fuera”. “Tuve una pareja que decía ‘Angelina Jolie’ y eso significaba: ‘Necesito una pausa’”, dijo.
Es importante que quienquiera que ponga la pausa deba decir cuánto tiempo durará, agregó. Si no tienes claro cuándo terminará, una pausa puede sentirse como un castigo.
No gritan
George James, terapeuta matrimonial y familiar licenciado en Filadelfia, dijo que cuando él y su esposa tienen una disputa, mantienen sus intercambios respetuosos: sin insultos, sin maldecirse mutuamente, sin levantar la voz.
“En mis 25 años de trabajar con personas y 19 años de matrimonio, he visto que nada bueno resulta de hablarse con dureza durante una pelea”, dijo James, autor de Me doy permiso. “Y, a veces, causa un daño del que no te puedes recuperar”.
No necesitas “reprimir” tus emociones, agregó, pero puedes expresar tus sentimientos de maneras más tranquilas.
No esperan que sus parejas lean la mente
Si te enojas con tu pareja, puede parecer más poderoso mostrar resentimiento en lugar de pedir lo que necesitas, explicó Gold. Cuando se siente enojada o decepcionada de su esposo, se pregunta a sí misma: “¿Cuál de mis necesidades no se está satisfaciendo aquí? ¿Es conexión, atención, gratitud?”.
Sí, esto es lenguaje de terapeutas, dijo, pero funciona porque es una manera de identificar lo que anhelas y comunicarlo directamente.
Por ejemplo, su esposo, un cirujano, llegó hace poco a casa después de un largo turno, mientras que ella había estado cuidando a su hijo ella sola todo el día. “Él quería mirar su teléfono en el sofá y yo me sentí irracionalmente molesta”, recordó Gold.
Gold se dio cuenta de que quería sentir aprecio por todas las cosas que había hecho con su niño pequeño ese día.
Él le dio las gracias. Su necesidad fue satisfecha. Ella dejó de estar enojada.
Prestan atención al lenguaje corporal
Gold me dijo que, si se avecina una discusión con su esposo, a veces se recuestan uno al lado del otro. “No estás en una postura de pelea si estás acostado”, dijo Gold. “Eres menos conflictivo en comparación con alguien que camina a pisotones o sale furioso de la habitación”.
Un amigo mío me dijo que sale a dar “caminatas de pelea” con su esposo para resolver problemas, y ahora yo hago lo mismo.
Caminar es una forma de avanzar, aunque sea simbólico. Además, cuando estamos en público, nos da demasiada vergüenza gritar.