La Federación Italiana de Futbol ha sacudido el mundo del deporte al confirmar oficialmente que se encuentra en negociaciones con el director técnico español Pep Guardiola. La intención de la directiva Azzurra es rescatar a la selección tetracampeona del mundo de la crisis y encabezar el proyecto rumbo a la Copa del Mundo de 2030.
La noticia llega en un momento de incertidumbre para el equipo. Tras el fracaso que supuso no clasificar al Mundial 2026, Gennaro Gattuso renunció al cargo y la federación, ahora presidida por Giovanni Malagò, busca un golpe de autoridad que devuelva el prestigio perdido a una nación que no ha asistido a los últimos tres torneos mundiales.
En declaraciones para el espacio mediático Vivavoce, Malagò admitió abiertamente que el nombre de Pep Guardiola está muy presente en sus planes. El estratega español, considerado el segundo entrenador más ganador de la historia con 40 títulos y ganador de tres Champions League, se encuentra libre tras cerrar su exitosa etapa en el Manchester City al final de la temporada pasada.
Para concretar este fichaje, que se presenta complicado, la FIGC está dispuesta a realizar un esfuerzo financiero sin precedentes. Malagò afirmó que la federación está lista para hacer una “excepción presupuestaria” para cubrir las pretensiones de un técnico de la talla de Guardiola. La seriedad del interés quedó demostrada el pasado fin de semana, cuando el director deportivo de la federación, el legendario Paolo Maldini, y su asesor, Leonardo, mantuvieron una reunión formal con el técnico.
Captura de pantalla.A pesar de la euforia que genera el nombre de Pep, el presidente de la FIGC fue cauteloso al declarar que la operación no está garantizada y que el diálogo se mantiene vivo sin faltar al respeto a otros aspirantes. Entre los candidatos también figuran Roberto Mancini, quien llevó a Italia a ganar la Eurocopa 2020, y Andrea Pirlo, aunque no se descarta una resolución inesperada.
“Puede haber una sorpresa. Esperen unos días más y lo sabrán todo“, concluyó Malagò, dejando a la afición italiana y al mundo del futbol en expectativa ante lo que podría ser el movimiento más importante en los banquillos internacionales de la última década.