La meta del Plan México sobre la inversión total respecto al PIB no sólo parece cada vez más distante, sino que está quedándose en un buen deseo. Al menos eso sugieren las cifras más recientes.
El Plan México, considerado un eje de desarrollo industrial y regional, tiene como segunda meta, después de posicionar al país entre las 10 economías más grandes del mundo, “elevar la proporción de inversión respecto al PIB” por arriba de 25 por ciento a partir de 2026 y por encima de 28 por ciento en 2030.
Sin embargo, la inversión disminuyó de 24.4 por ciento del PIB en el cuarto trimestre de 2024 a 22.9 por ciento del PIB en el mismo periodo de 2025.
Ni siquiera fue posible mantener la proporción de inversión respecto al PIB de un año antes.
Según los indicadores de la oferta y demanda global trimestral del INEGI, en el cuarto trimestre de 2025 y con cifras desestacionalizadas, la formación bruta de capital fijo, que mide el comportamiento de la inversión en activos fijos, aumentó 0.7 por ciento respecto a los tres meses previos.
Pero a tasa anual, comparado con el periodo octubre-diciembre de 2024, disminuyó 3.9 por ciento y acumuló 5 trimestres consecutivos en contracción, que coinciden con los que van de esta administración.
Por tipo de componente, la inversión privada mostró una reducción de 1.7 por ciento contra el cuarto trimestre de 2024, pero la inversión pública anotó una caída de 15.3 por ciento.
En el periodo octubre-diciembre de 2025, el 86 por ciento de la inversión en el país provino del sector privado y el 14 por ciento del sector público.
“La inversión privada es el principal motor de formación de capital, por lo que fortalecer la certeza jurídica es fundamental” para evitar que se desincentive, subrayó el observatorio económico México, ¿cómo vamos?
Otros datos que se desprenden de los indicadores de la oferta y demanda global confirman que, más que aportar al crecimiento de la economía, la inversión sigue restando en contribución al PIB.
En términos anuales y sobre la base de cifras originales, el PIB se incrementó 1.8 por ciento anual en el cuarto trimestre de 2025.
No obstante, acumuló un crecimiento de sólo 0.6 por ciento en 2025 comparado con el año anterior.
La formación bruta de capital fijo, que como se indicó arriba es la inversión total, se contrajo 3.7 por ciento anual en el cuarto trimestre y 6.3 por ciento anual en todo 2025.
En consecuencia, la inversión restó 0.9 puntos al ascenso del PIB de 1.8 por ciento en el cuarto trimestre y, más importante aún, quitó 1.5 puntos al avance de 0.6 por ciento en 2025.
La economía mexicana se desaceleró significativamente el año pasado, desde 1.4 por ciento en 2024, debido a la contracción de la inversión productiva, lo que restó dinamismo al crecimiento.
El principal motor económico fueron las exportaciones de bienes y servicios, que aportaron 2.7 puntos al PIB en 2025, pero descontando el impacto de las importaciones, de 1.4 puntos, la contribución neta al crecimiento fue de 1.2 puntos.
Le siguió el consumo privado, con 0.8 puntos, mientras que el consumo del gobierno aportó sólo 0.1 puntos al crecimiento del PIB en ese año.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso a la Cámara de Diputados la expedición de la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, con el fin de incentivar la participación de los sectores privado y social –vía inversiones mixtas– en proyectos estratégicos de infraestructura.
Esta ley, que según la iniciativa correspondiente busca “brindar certeza y claridad en la regulación de mecanismos de esquema de inversión que sirvan para fomentar el desarrollo y ejecución de proyectos de infraestructura”, parece la última oportunidad para echar a andar el motor de la inversión privada y luego, imprimirle velocidad suficiente.
La ley en materia de inversión en infraestructura, que viene acompañada de una reforma a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, precisa de fortalecer la confianza de inversionistas, reforzar un Estado de derecho que dé certidumbre jurídica y garantice reglas claras, así como de mejorar el clima de negocios.
El complemento, no menos importante, es garantizar eficientemente el suministro de energía eléctrica, agua y gas.
¿Se podrá?