- “El Mulato” y el algo pasa en JPII y Villarreal
- Castigo a la pereza e inutilidad del señor Fuentes
- Golpe tras golpe a frutas y verduras
- Daniela se queda en el PAN... por ahora
Algo grande en el mundo delictivo ocurre en eso que los peritos de criminalística llaman perímetro de la escena del crimen; en este caso, la zona donde confluyen el Cuatro Siglos y el Francisco Villarreal. Muy cerca de este punto se encuentran los fraccionamientos Valle del Sol, Jardines de Aragón y Vilago Residencial; y, si nos apuran tantito, también las varias etapas del exclusivo Campos Elíseos.
Ahí apareció ayer, durante la mañana, el cuerpo aún identificable, por sus tatuajes, de Hugo Hernández Luna, alias “El Mulato” o “El Cubano”, ubicado por corporaciones de seguridad de México y Estados Unidos como uno de los integrantes del grupo delictivo La Línea más activos en la zona de Anapra.
Hay un dato en particular escalofriante sobre su muerte: fue levantado el 23 de enero allá por la estación de Bomberos de Barranco Azul. Servicios Periciales concluyó que su muerte ocurrió el tres de marzo a las tres de la mañana; es decir, fue mantenido con vida durante cinco semanas.
Otro asesinato de “alto impacto” ocurrió en agosto del año pasado en el sector susodicho. Fueron emboscados y asesinados Ulises Nache Trillo y sus dos escoltas (policías municipales), Miguel Gallegos y Rigoberto Pulido. Nache fue identificado luego como otro jefe de La Línea, administrador del mega túnel descubierto entre Juárez y El Paso.
En octubre, también de 2025, fueron dejados en el sector de Juan Pablo y Villarreal otros dos ejecutados, envueltos en cobijas. Sus identidades fueron confusas, no confirmadas oficialmente.
No debemos descartar sorpresas futuras que respondan a tales hechos delictivos de gran impacto ocurridos en esa zona de la ciudad, considerada de las más seguras.
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Apenas cayó el último out de la carrera por la titularidad de la Subsecretaría de Educación en Juárez, no faltaron quienes adjudicaron el nombramiento de Roberto Anaya Moreno a su amigazo del alma, Marco Licón Baeza, el presidente de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS).
Sí, pero no. Anaya viene del Jurídico de la Junta Central de Aguas, donde de plano no hizo las mejores migas con su titular, Mario Mata; pero sí es amigo de Licón desde hace muchos años, y también del actual secretario de Educación, Hugo Gutiérrez.
Sin embargo, la designación no llegó por Licón ni por Hugo; llegó directo por la gobernadora, Maru Campos, de quien Anaya es no solo amigo desde hace muchos años, sino uno de sus operadores más eficientes en aspectos legales.
No pertenece al equipo del jefazo jurídico por excelencia entre todos los leales a la mandataria, el exfiscal general y actual secretario de la Función Pública, Roberto Fierro; pero se conocen bien y hasta se toleran, digámoslo de esa forma.
La verdad es que el inminente antecesor de Anaya, el priista tetista Maurilio Fuentes, representó un auténtico fraude no únicamente para su jefa, la gobernadora, sino para la educación en conjunto y para las siglas partidarias que debió cuidar: el PAN-PRI.
Desde hace mucho respiraba horas extras en el cargo y, a estas alturas, nadie se explica cómo hizo transcurrir casi todo el sexenio sin ser removido. Total, ya estuvo; obvio, de cara a la campaña electoral por la sucesión, que se antoja intensa e histórica. El PAN y el PRI han concluido que pueden retener el Palacio de Gobierno estatal.
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El tema de la inflación ya es un foco de intenso color rojo… pero por un solo lado: la comida, esos sagrados alimentos agradecidos en las mesas familiares a la mano generosa del Altísimo, al que también debe pedirse que los multiplique, porque la despensa es cada vez más inalcanzable para los sueldos recibidos por las inmensas mayorías.
A nivel nacional, el índice de precios subió 0.62 en la quincena y 4.63 por ciento general anual, pero el verdadero escándalo está en las saludables frutas y verduras: 23.91 por ciento anual.
No es un ajuste, es un golpe directo al bolsillo. El jitomate, disparado más de 30 por ciento en dos semanas, no es anécdota: es señal de desorden en la parte más sensible del consumo. Y cuando lo básico se descompone, todo lo demás es secundario.
En ese contexto, Ciudad Juárez aparece con un 0.11 por ciento quincenal —primera de marzo—, aparentemente inmune al brinco nacional. Esto, porque aquí los precios subieron más que a nivel nacional anteriormente y se quedaron arriba.
Pero cuidado con la lectura cómoda. Aquí no es que los precios estén “bien”, es que no hay la misma presión de demanda. La frontera amortigua —sí— por el acceso a productos del otro lado, pero también porque el consumo está contenido. Y eso tiene nombre: desaceleración. Si la maquila no empuja, el mercado local tampoco.
El contraste es peligroso. Mientras el resto del país empieza a resentir un choque inflacionario alimentario —de esos que pegan diario—, Juárez se mantiene estable… pero por razones frágiles.
Porque, si ese encarecimiento en alimentos termina cruzando la frontera con más fuerza, aquí no va a llegar suave. Va a llegar tarde, pero igual de duro. Y entonces ya no será solo inflación: será presión sobre un consumo que ya viene debilitado.
Otro ejemplo de lo intenso que estuvo en la primera quincena de marzo lo tenemos en el transporte aéreo, con 22 por ciento, reflejo, tal vez, del conflicto en Medio Oriente. Haya sido como haya sido, el escenario no pinta bien, de cualquier manera.
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Tras la sesión del Consejo Nacional del PAN y en las vísperas del Consejo Estatal que será este fin de semana, una de las discusiones cupulares del albiazul es el destino que tendrá la dirigente, la juarense Daniela Álvarez, puesta en la encrucijada de buscar una candidatura o mantenerse en la conducción del partido.
Álvarez Hernández figura como la mujer más aventajada para la candidatura panista por la alcaldía de Juárez, una jugada de sacrificio que, en determinado momento, deberá asumir cualquier militante convencido. Eso, si no viene sorpresa en el género de la candidatura a la gubernatura y mueve el tablero de Acción Nacional, lo cual sería catastrófico para el blanquiazul, con Marco Bonilla fuera de la postulación.
El problema es su papel como dirigente, pues, con todo y cualquier deficiencia que sus críticos quieran maximizar, la exdiputada federal y excandidata a senadora no ha soltado el volante panista, ni en las curvas ni en las subidas o bajadas de la actividad política.
La evaluación de su trabajo como dirigente es aprobatoria, en un contexto por demás desafiante para su partido, que suma el natural desgaste del poder estatal con la permanente embestida centralista y centralizadora ejercida por la 4T.
Ahora, sin embargo, la dirigente deberá decidir si se queda como cabeza del PAN en el estado o se lanza a la aventura electoral, con no muy buenas expectativas, especialmente si el reto es la frontera: ganar o, cuando menos, perder por la menor cantidad de votos posible, aportándole sufragios al proyecto estatal.
Por ahora, dicen, Daniela habrá de mantenerse con el timón panista, al menos hasta pasada la Semana Santa y hasta el comienzo de la verdadera agitación electoral, la que comenzará con las solicitudes de licencia de los principales aspirantes, tal vez alrededor de la mitad del año.