DESDE ANOCHE las y los senadores de MC, PAN y PRI velan armas para dar este miércoles la madre de todas las batallas en contra del Plan B propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum.
TANTO EL EMECISTA Clemente Castañeda como el panista Ricardo Anaya se comprometieron a que todos los integrantes de sus respectivas bancadas estarán presentes, a fin de complicarle a la 4T alcanzar la mayoría calificada. A ver si es cierto, porque luego resulta que alguno se enfermó ese día, otro tuvo que ir al baño a la hora de la votación, entre muchos otros pretextos.
POR LO PRONTO, si alguien se encuentra a la senadora petista Yeidckol Polevnsky en algún aeropuerto no intente recomendarle que regrese a la CDMX a la sesión. La enviaron sigilosamente a una encomienda. Así que con la ausencia de Polevnsky y uno más, la cifra de asistentes sería de 126 y el número mágico de votos para la mayoría calificada del oficialismo sería de 84 y no de 86 senadores, que pueden reunir apretadamente.
EL PLAN es que se apruebe la iniciativa excepto con el punto que permitiría a la Presidenta estar en la boleta el próximo año con el pretexto de la revocación de mandato, lo que aceptaría el puñado de petistas asistentes.
EL PROBLEMA es que en el Verde no todos jalan parejo y ya Luis Melgar dijo que no cuenten con él. Pero del dicho al hecho, hay mucho cohecho, ¡perdón!, trecho.
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UN ASUNTO que debería interesar mucho al gobierno de México comenzó a discutirse en la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos. Es un profundo debate jurídico que ya ha recorrido todo el camino judicial, sobre si es posible o no pedir asilo en la frontera. El gobierno de Donald Trump busca reactivar la política de “dosificación”, que llevó a miles de migrantes a instalarse en campamentos improvisados del lado mexicano, en espera de obtener la cita para solicitar el asilo norteamericano.
SEGÚN LO QUE decidan las y los ministros, podría repetirse en nuestro país la crisis migratoria que se vivió al final del gobierno de Joe Biden y al inicio del actual mandato de Trump.
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VAYA ASUNTO le cayó a Octavio Romero, el agrónomo exgurú petrolero y ahora gurú viviendero, director del Infonavit, pues debe entregar en el verano viviendas en el Estado de México como parte del programa que impulsa la presidenta Sheinbaum. Pero al secretario de Obras del gobierno de Delfina Gómez, el ingeniero Carlos Jesús Maza, no le gustó el plan de la mandataria y ordenó modificar el proyecto, porque no le gustaron los lugares de estacionamientos para las casas de interés social y trata de ponerse de acuerdo con las constructoras para modificar los planos ya palomeados.
EN PALACIO NACIONAL ya levantaron las cejas por los acuerdos en lo oscurito.