La conversación sobre mujeres en las empresas dejó de ser un tema aspiracional para convertirse en un indicador de competitividad; si bien el ritmo sigue lento, la evidencia confirma que su presencia impulsa la rentabilidad y amplía las oportunidades de crecimiento para las organizaciones.
En México, las mujeres ocupan en promedio el 14% de los asientos en los consejos de administración, un punto porcentual más que el año anterior, de acuerdo con el reporte “Mujeres en las Empresas 2025” del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Su avance es constante, aunque todavía insuficiente para alcanzar la paridad en el corto plazo; de mantenerse la tendencia actual, ésta se lograría hasta 2043, sin embargo, cada punto porcentual ganado refleja un proceso de transformación cultural dentro de las organizaciones.
Crecimiento en áreas clave
El análisis -que revisó 187 empresas listadas en bolsa- muestra que la representación femenina no es homogénea: mientras en las direcciones jurídicas las mujeres alcanzan 26% y en finanzas 15%, en la dirección general la cifra permanece en 3%, el mayor rezago en liderazgo corporativo.
Aun así, en los últimos cinco años las áreas financieras y legales han mostrado un crecimiento sostenido, señal de que las trayectorias profesionales femeninas están consolidándose en espacios estratégicos.
Estudios internacionales citados en el informe del IMCO señalan que el impacto va más allá de la equidad, ya que una mayor diversidad en los órganos de gobierno corporativo se asocia con mejor gobernanza, mayor innovación y mejores resultados financieros.
No se trata sólo de ocupar un asiento, sino de ampliar la perspectiva en la toma de decisiones; en el ámbito de políticas internas, 58% de las empresas reporta contar con programas de capacitación y liderazgo para mujeres, mientras que 55% ha implementado protocolos contra la violencia y la discriminación.
Tales medidas reflejan una etapa más madura en la agenda de inclusión, aunque todavía existen pendientes en materia de flexibilidad laboral y medición de brecha salarial.
Desafíos
Los retos se concentran en los niveles más altos de decisión: sólo 9% de las empresas supera el umbral de 30% de mujeres en sus consejos, considerado el punto en que la representación femenina comienza a influir de manera sustantiva en la cultura organizacional.
Además, 64% de las compañías aún no cuenta con mujeres en las tres direcciones relevantes (general, finanzas y jurídica), aunque esta cifra representa una mejora respecto al año previo.
El informe señala que aunque la tendencia es positiva, el ritmo de crecimiento anual en la participación femenina sigue siendo moderado y desigual entre sectores y niveles jerárquicos.
Los datos muestran que los mayores avances se concentran en áreas jurídicas y financieras, mientras que la dirección general continúa siendo el espacio con menor representación femenina, lo que confirma que el reto principal se mantiene en los puestos de mayor toma de decisión.