A ocho días de haber iniciado el juicio por terrorismo derivado del “Jueves Negro”, la Fiscalía General de la República (FGR) enfrenta dificultades para mantener el ritmo con el que planteó desahogar sus testigos, luego de que ayer únicamente logró presentar siete testigos y reconoció ante el Tribunal que ya no contaba con más comparecientes para continuar la audiencia.
El proceso oral se sigue contra Juan Carlos V. y Jorge Antonio C. B., acusados por la Fiscalía de participar en el incendio de un camión de transporte de personal durante la jornada de violencia del 11 de agosto de 2022. La representación social sostiene que ese ataque formó parte de una serie de hechos coordinados que buscaban generar temor entre la población y distraer a las autoridades tras el motín registrado en el Cereso estatal número 3, por lo que los imputados enfrentan cargos por terrorismo.
Desde el inicio del juicio, el pasado 15 de julio, la Fiscalía informó que presentaría un total de 132 testigos y que esperaba desahogar un promedio de 12 personas por audiencia. Sin embargo, conforme avanzó la semana, el número de comparecientes disminuyó y las jornadas cerraron con entre siete y 10 testimonios.
En la audiencia de ayer comparecieron únicamente siete personas, entre ellas una sobreviviente del ataque armado contra trabajadores de MegaRadio, peritos y servidores públicos que participaron en las investigaciones del “Jueves Negro”. Con ello, la Fiscalía suma aproximadamente 75 testigos desahogados desde que comenzó el juicio.
La situación llevó incluso a un llamado de atención por parte del Tribunal. De acuerdo con lo ocurrido en audiencia, alrededor de las 3 de la tarde la representación social informó a la jueza Victoria Alejandra Espinoza Alaniz que ya no tenía más testigos disponibles para ese día.
Ante ese escenario, la juzgadora decretó un receso de aproximadamente tres horas y ordenó a la Fiscalía conseguir más comparecientes para continuar con el desahogo de pruebas, luego de que en días anteriores ya había insistido en la necesidad de avanzar con el número de testigos que la propia institución proyectó al inicio del juicio.
Hasta ayer, de los 132 testigos ofrecidos por la Fiscalía, únicamente 89 habían sido notificados para comparecer, por lo que aún permanecen pendientes 43 personas, cuya localización será necesaria para concluir la etapa probatoria en el tiempo previsto.
La audiencia estuvo integrada principalmente por testimonios técnicos. Comparecieron la directora de la Cruz Roja Mexicana en Ciudad Juárez, quien dijo que no sabía por qué fue citada, por lo que ya no le hicieron preguntas.
También pasó una perito en avalúos, una testigo presencial del ataque ocurrido frente a la sucursal de Little Caesars de la avenida Ejército Nacional, personal de MegaRadio, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, una perita en fotografía forense y una médico legista que practicó las necropsias de cuatro víctimas del “Jueves Negro”.
El delito de terrorismo está previsto en el artículo 139 del Código Penal Federal. De acuerdo con esa disposición, comete este delito quien utilice explosivos, sustancias tóxicas, armas de fuego, incendios o cualquier otro medio violento para generar alarma, temor o terror en la población, o para presionar a una autoridad para que tome una decisión. La pena prevista va de 15 a 40 años de prisión, además de otras sanciones económicas.
‘En la mañana nos saludamos y por la noche estaban sin vida’
Uno de los testimonios que más conmovió durante la jornada fue el de Salvador J.T., empleado de MegaRadio, quien recordó a los cuatro trabajadores de la radiodifusora asesinados durante el ataque frente a la sucursal de Little Caesars. El testigo contó que recibió una llamada para avisarle que sus compañeros habían sido ejecutados y que, al principio, creyó que el atentado había sido contra las instalaciones de la empresa.
Al mencionar los nombres de Armando Guerrero, Lino Flores, Alejandro Arriaga y Alán González, su voz se entrecortó. “No creíamos eso (que fueron asesinados), estaban haciendo su trabajo, se dedicaban a hacer promociones; era de no creer porque en la mañana nos saludamos y por la noche estaban sin vida”, declaró ante el Tribunal.
Dijo que, después de esos hechos, los trabajadores de MegaRadio permanecieron alrededor de un mes en modalidad de trabajo desde casa y suspendieron los controles remotos y actividades en el exterior, debido al temor que dejó el ataque contra sus compañeros.