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El Economista 26 Jul, 2026 23:15

Veto de EU al ganado mexicano, lecciones

El veto de Estados Unidos al ganado mexicano por 14 meses dejó varias lecciones para los gobiernos de ese país y de México.

También dejó profundas enseñanzas para los productores de ambas naciones.

Entre las más crudas lecciones para el gobierno de EU, está que las decisiones políticas no deben imponerse sobre las técnicas.

En su afán protagónico e insaciable apetito electoral, Donald Trump decidió no respetar el concepto de regionalización, previsto en el T-MEC, para imponer la prohibición a la importación de carne.

El gobierno de EU utilizó el tema de la sanidad como una barrera injustificada al comercio.

Decidió imponer de manera general, la prohibición. Al final, la realidad económica, le devolvió la bofetada.

El elevado nivel del precio de la carne para los consumidores estadounidenses, sin duda fue una de las razones, sino es que la más importante, para anunciar el levantamiento del veto.

Ello sin dejar de reconocer los esfuerzos de los gobiernos de ambos países para combatir al gusano barrenador, con la producción de moscas estériles.

EU financió una buena parte de los costos de la fábrica de producción de ese insecto, en México.

Entre las lecciones más crudas para el gobierno de México, está exactamente la misma. Los gobiernos no deben sobreponer razones ideológicas a las razones técnicas.

Con la sanidad e inocuidad animal y vegetal, no se juega.

Frente a la salud de los mexicanos que debe cuidarse de manera preventiva con la eficiente seguridad sanitaria, no hay discurso político de presunta austeridad, que valga.

Senasica el organismo responsable de esa tarea, ha registrado un proceso de restricción presupuestal que afecta el debido cumplimiento de sus funciones.

La prohibición de importación de ganado mexicano por parte de EU, dejó claro a ambos gobiernos el alto grado de interdependencia entre sus mercados de producción y consumo.

El veto de EU al ganado mexicano además de lecciones, deja profundos daños económicos para las dos economías y sus respectivos sectores ganaderos y agroindustriales.

El Grupo de Consultoría de Mercados Agrícolas (GMC), encabezado por Juan Carlos Anaya condensó algunas de las cifras más relevantes.

México dejó de exportar 1.974 millones de cabezas.

No recibió alrededor de 2 mil 400 millones de dólares en divisas.

Los ganaderos mexicanos exportadores tuvieron una pérdida de costo de oportunidad estimada en 592 millones de dólares.

El valor por cabeza pasó de cerca de mil 200 dólares en exportación a alrededor de 900 dólares en el mercado nacional.

En Estados Unidos, los corrales de engorda recibieron menos ganado.

Las plantas empacadoras redujeron su utilización.

Se dejaron de producir potencialmente 731 mil toneladas métricas de carne en canal, con un valor estimado de 6 mil 240 millones de dólares.

La menor oferta impulsó los precios del ganado y de la carne de res a niveles récord.

La carne molida se acercó a 7 dólares por libra y el sirloin supera los 14 dólares.

El cierre afectó a engordadores, empacadores y consumidores en EU.

En la cadena de valor, hubo perdedores y ganadores entre los ganaderos de ambos países.

En México los productores perdieron porque registraron pérdidas de ingresos, aunque los consumidores locales ganaron porque ante la mayor oferta registraron precios más bajos.

Los ganaderos de exportación dejaron de recibir el valor promedio de mil 200 dólares por cabeza y recibieron un precio promedio de 900 dólares por cabeza en el mercado mexicano; una diferencia de 300 dólares por unidad.

En EU la menor disponibilidad de ganado generó menos animales para corrales de engorda, menor ocupación de capacidad instalada, menor número de cabezas para sacrificio, menor utilización de plantas empacadoras.

En EU se alcanzaron precios récord de la carne; mayor gasto de los hogares, presión sobre la inflación alimentaria; menor disponibilidad de proteína bovina.

En EU se beneficiaron los ganaderos con oferta disponible; menor competencia de ganado mexicano, precios récord por sus animales; resistencia de algunos grupos a la reapertura.

En México perdieron los ganaderos exportadores y la economía regional y en EU perdieron los engordadores, empacadores y consumidores.

La lección más valiosa para los ganaderos mexicanos, es que la crisis se puede convertir en oportunidad.

El veto a la exportación de ganado mexicano, que generó una crisis para los productores, los obligó a engordar y sacrificar localmente y con ello lograr un crecimiento histórico de las exportaciones de carne de bovino.

Los ganaderos aprovecharon su inventario para transformarlo en carne con valor agregado.

Entre enero y junio de 2026, de acuerdo a datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), analizados por el GCMA, las exportaciones mexicanas de proteína animal sumaron 258.8 mil toneladas, un aumento de 20.2 por ciento frente a las 215.5 mil toneladas del mismo periodo del 2025.

Las exportaciones de carne procesada pasaron de mil 489 millones a 2 mil 46 millones de dólares, que representaron 37.4 por ciento más.

Son las lecciones de un veto general injustificado. Para la reflexión.

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