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Expansion 13 Mar, 2026 10:02

Panini amplía su apuesta rumbo al Mundial 2026 con una colección de 630 tarjetas

Antes de que ruede el balón en el Mundial de 2026, la industria del coleccionismo ya empezó a moverse. Panini lanzó en México su colección Adrenalyn XL FIFA World Cup 2026, una línea de tarjetas con 630 piezas, más que en ediciones previas, con la que busca capitalizar la expectativa por un torneo que tendrá más selecciones, más sedes y un mercado especialmente conectado con el futbol. La expansión del número de tarjetas se debe en parte a la nueva dimensión del torneo, que contará con más equipos participantes. Pero también deja ver una decisión de negocio, pues Panini no está reduciendo su apuesta frente a la digitalización del entretenimiento, sino ampliándola con nuevas dinámicas de juego, más productos y una experiencia híbrida que combina lo físico con lo digital.

Para Marina Benavides Manilla, CEO de Panini México, la vigencia del modelo se explica por algo que la tecnología todavía no logra sustituir. “Estamos hablando de algo que te conecta, algo que trasciende. No es solo una parte física, es una parte emocional, de recuerdo, de vivencia”, dijo en entrevista con Expansión . “No hay una experiencia digital que replique la emoción de abrir un sobre, de descubrir qué jugador te tocó o de sentir el material en tus manos”. Esa dimensión emocional ha permitido que el coleccionismo asociado al futbol sobreviva a varias transformaciones del consumo cultural. Mientras muchos productos migraron por completo a formatos digitales, Panini sostiene que su negocio sigue apoyándose en una experiencia física que se transmite entre generaciones. Benavides explicó que el fenómeno no se limita a la nostalgia. En su opinión, el atractivo del producto radica en que crea un puente entre distintas etapas de la vida. “Hay personas que recuerdan haber coleccionado con sus padres y ahora lo hacen con sus hijos. Cuando abres el álbum o las tarjetas vuelves a ese momento, a esa memoria”, señaló. La colección presentada en México incluye 400 tarjetas base y cuatro categorías especiales, además de piezas “raras” que elevan el nivel de búsqueda entre los coleccionistas y como parte de las novedades hay nueve tarjetas denominadas Golden, que otorgan un puntaje adicional dentro de la dinámica del juego. En esta edición, Panini también reforzó el componente digital de la experiencia. Cada sobre incluye un código que permite a los usuarios registrarse en línea y participar en un sistema de juego donde pueden construir equipos, sumar puntos y competir con otros coleccionistas. La idea, explicó la directiva, es ampliar las formas de interacción con el producto. “La magia está en que conviven la parte física y la parte digital. Puedes armar tu equipo, elegir a tus jugadores y competir con otros usuarios”, dijo. Detrás de esa experiencia hay un proceso largo de preparación. De acuerdo con Benavides, el desarrollo de una colección mundialista comienza al menos un año antes de su lanzamiento, con la participación de equipos editoriales, creativos y comerciales tanto en México como en Italia, donde Panini diseña conceptualmente sus productos. La estrategia también contempla un portafolio amplio. Para esta colección, Panini lanzó al menos 11 productos distintos, con formatos y precios diferentes que incluyen sobres individuales, cajas con múltiples paquetes, carpetas para almacenar tarjetas y materiales de apoyo para el juego. El objetivo es atraer tanto a coleccionistas experimentados como a nuevos consumidores que se acercan por primera vez a este tipo de productos. “Si alguien quiere empezar, lo más recomendable es adquirir el set que incluye la guía de juego y el tablero donde puedes organizar tus tarjetas. Eso te permite entender cómo coleccionar y cómo jugar”, explicó Benavides.

La expansión del negocio también viene acompañada de retos, uno de ellos es la piratería y la proliferación de páginas falsas que ofrecen preventas inexistentes o productos no oficiales. “Este año hemos detectado muchas páginas que están pidiendo dinero a los consumidores y la gente cae porque cree que es algo real”, advirtió la directiva. “Por eso insistimos mucho en que revisen nuestras redes y canales oficiales”. Otro fenómeno que escapa del control de la compañía es la reventa, un mercado paralelo que puede inflar el precio de determinadas tarjetas cuando la demanda supera la oferta. “Eso no lo podemos controlar. Lo que sí garantizamos es que cualquier coleccionista pueda completar su colección con paciencia a través de nuestros canales”, dijo. Durante la presentación del producto, el exfutbolista Luis Roberto Alves “Zague” recordó el peso simbólico que estas colecciones tienen para quienes crecieron con ellas. “Salir en una estampa o una tarjeta es algo que te queda para siempre. Es una forma de que tus hijos o tus nietos puedan decir que estuviste ahí”, comentó. Para el creador de contenido Bastián Delfín, invitado también al evento, el fenómeno ha encontrado nuevas audiencias en el entorno digital. En plataformas como YouTube o TikTok, miles de usuarios siguen transmisiones en vivo donde se abren sobres, se intercambian tarjetas y se buscan piezas raras. El interés va más allá del valor económico que algunas tarjetas pueden alcanzar, dice, es la carga emocional que adquieren para quienes logran conseguirlas. La historia del fenómeno explica por qué Panini apuesta por seguir ampliando la categoría. El primer álbum del Mundial apareció en México 1970, cuando la editorial italiana comenzó a producir las estampas que con el tiempo se convertirían en uno de los rituales más reconocibles del futbol global. Más de cinco décadas después, rumbo al Mundial de 2026, el modelo sigue evolucionando; las tarjetas ahora conviven con plataformas digitales, nuevas dinámicas de juego y comunidades en línea, pero mantienen el mismo gesto que inició todo: abrir un sobre con la esperanza de encontrar al jugador que falta para completar la colección.

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