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El Economista 25 Mar, 2026 21:41

Greene, del BoE, afirma que no estaba dispuesta a subir las tasas de interés este mes

Megan Greene, miembro del Comité de Política Monetaria (MPC, por su sigla en inglés) del Banco de Inglaterra (BoE, por su sigla en inglés), dijo ayer que no estaba dispuesta a votar a favor de subir los costos de financiamiento en la reunión de la semana pasada para fijar las tasas de interés, que estuvo marcada por el impacto económico del conflicto en Medio Oriente.

“No me sentí tentada a subir las tasas”, declaró Greene, una de las integrantes más halcones del comité de nueve responsables de la fijación de tasas del BoE, durante un debate organizado por el banco de inversión estadounidense Jefferies.

La semana pasada, el MPC del BoE votó por unanimidad a favor de mantener los réditos sin cambios y afirmó que está “dispuesto a actuar” para mantener la inflación en la senda del objetivo de 2.0%, en un momento en que la economía siente el impacto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

Aunque algunos miembros del MPC señalaron que puede ser necesario un incremento de tasas, Greene afirmó en sus comentarios, tras la reunión, que el riesgo de que la inflación persista ha aumentado “quizás de forma significativa” y que los hogares británicos podrían ser más sensibles a las perturbaciones inflacionistas.

El martes, una encuesta publicada por Citi reveló que las expectativas de inflación entre la población británica para el 2027 han registrado su mayor alza en más de 20 años de un mes a otro, pasando de 3.3% en febrero a 5.4% en marzo.

Riesgo de inflación

Greene afirmó que este aumento de las expectativas de inflación sí que incrementa los riesgos para el objetivo de estabilidad de precios del BoE, pero que no es algo seguro.

“El hecho de que aumenten las expectativas de inflación no significa, por supuesto, que vayamos a sufrir efectos de segunda ronda”, señaló.

Greene mencionó que una encuesta a directores de compras, publicada a principios de esta semana y que mostró un fuerte aumento de los precios pagados por los fabricantes, tampoco garantiza una mayor inflación, “pero puede ser un indicio de que existe un mayor riesgo de que se produzca”.

Aunque el mercado laboral está más débil que tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia y las tasas de interés son más altas, cualquier respuesta en las demandas salariales y en los precios de las empresas ante la crisis de los precios de la energía podría ser más rápida que en el 2022-23, afirmó.

Greene añadió que le preocupa más el riesgo de un aumento de la inflación que la caída de la demanda provocada por la guerra con Irán.

Añadió que es poco probable que los precios de la energía vuelvan rápidamente a los niveles previos a la guerra, debido en parte a los daños causados a las infraestructuras energéticas en el Golfo, y que es posible que los precios de los alimentos se mantengan elevados.

Greene votó en contra de los dos últimos recortes de tasas del BoE en diciembre y agosto del año pasado y ya había expresado anteriormente su preocupación por la persistencia de la tasa de inflación británica por encima del objetivo.

Ayer, los inversionistas apostaron, por al menos, dos aumentos de réditos de un cuarto de punto por parte del BoE para la reunión del MPC de finales de julio, frente a los cuatro aumentos a lo largo del 2026 que se habían descontado a principios de esta semana, pero que supone un cambio radical respecto a los dos recortes previstos antes de la guerra.

Alza de precios se mantiene estable en febrero

La inflación de los precios al consumo en Reino Unido se mantuvo en 3.0% anual en febrero, sin cambios respecto a enero, antes de lo que parece ser un probable repunte al alza, ya que la guerra en Irán está provocando un aumento de los precios.

La desaceleración de los precios de la gasolina en febrero ayudó a compensar el aumento de los costos de la ropa, según la Oficina Nacional de Estadística, pero ese respiro parece que será efímero, ya que los precios del petróleo se sitúan ahora en torno a 50% por encima de los de hace un mes.

“El informe sobre inflación no es más que un vestigio del mundo anterior al conflicto con Irán”, afirmó Luke Bartholomew, economista jefe adjunto de la gestora de fondos Aberdeen.

Antes del ataque estadounidense-israelí contra Irán a finales de febrero, el BoE había pronosticado que la inflación descendería hasta cerca de su objetivo de 2.0% en abril, cuando entraran en vigor los cambios en las tarifas reguladas de la energía doméstica y otros precios.

Sin embargo, la semana pasada el BoE elevó considerablemente su previsión de inflación, pronosticando que aumentaría hasta 3.5% a mediados de año.

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