La gestión de la crisis migratoria de Ceuta ya no solo enfrenta al Gobierno con la oposición o con sus socios europeos. También ha abierto una controversia dentro de la propia Administración, después de que Presidencia del Gobierno decidiera cesar a la responsable de comunicación del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), el organismo encargado de monitorizar las principales amenazas que afectan a España y de asesorar directamente al presidente del Ejecutivo en materia de seguridad.
El relevo, adelantado por El Confidencial y sustentado en fuentes conocedoras de lo sucedido, se produjo el pasado 31 de julio, apenas un día después de que comenzara la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. Según esas informaciones, el motivo fue la publicación en la página oficial del DSN de un informe de situación que recogía datos facilitados por el Ministerio del Interior sobre la dimensión de la crisis.
El comunicado permaneció visible durante un breve espacio de tiempo antes de ser retirado. En él se afirmaba que “más de 49.000 migrantes” habían accedido irregularmente a Ceuta en las 24 horas anteriores a través del espigón y la playa del Tarajal, calificando la situación como la mayor crisis migratoria registrada en la ciudad autónoma desde mayo de 2021.
El texto también informaba de que miles de personas continuaban concentrándose en la localidad marroquí de Castillejos con intención de cruzar la frontera, recogía informaciones sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes para dispersarlas y señalaba que las autoridades españolas habían recuperado hasta ese momento los cuerpos de 19 personas fallecidas.
Además, hacía referencia al cierre del paso fronterizo de Beni Enzar, en Melilla, al refuerzo de la coordinación entre España y Marruecos para acelerar los retornos y al desplazamiento del presidente del Gobierno a Ceuta, así como al apoyo ofrecido por la Comisión Europea y por Frontex.
Moncloa e Interior consideraron que la información era interna
Según las fuentes citadas por El Confidencial, tanto Presidencia del Gobierno como el Ministerio del Interior consideraron que parte de esa información tenía carácter interno y no debía hacerse pública en aquel momento. La decisión desembocó en el relevo inmediato de la funcionaria, que se encargaba entre sus labores de la actualización diaria de la web y las redes sociales del DSN, desde 2018, y procedía del Ministerio de Defensa.
Siempre según esas informaciones, fue la directora del Departamento de Seguridad Nacional, Loreto Gutiérrez, quien le comunicó personalmente el cese, alegando que obedecía a instrucciones procedentes de instancias superiores. Moncloa, por su parte, no ha realizado comentarios públicos sobre este episodio.
El relevo ha generado malestar entre trabajadores del propio Departamento de Seguridad Nacional, de acuerdo con las fuentes consultadas por el citado medio. Las críticas internas giran en torno a varios aspectos. Por un lado, sostienen que la funcionaria actuó dentro de las competencias propias de su puesto, difundiendo información institucional basada en datos oficiales, que incluso poco tiempo después fue usada por el ministro Fernando Grande-Marlaska y por el propio presidente Pedro Sánchez en sus comparecencias públicas.
También destacan que incluso se encontraba de vacaciones cuando decidió reincorporarse para mantener actualizado el canal oficial del organismo ante la gravedad de la situación. Esas fuentes reprochan que no se facilitara una transición ordenada ni se le diera margen para una reubicación dentro de la Administración, circunstancia que, según esas fuentes, la dejó temporalmente sin destino asignado.
Un cambio de línea de comunicación
La destitución ha coincidido además con un giro en la política de comunicación del propio Departamento de Seguridad Nacional. Según las mismas informaciones, desde la salida de la responsable de comunicación el organismo ha dejado de actualizar tanto la web como sus perfiles oficiales en redes sociales respecto a la crisis de Ceuta, rompiendo con una práctica habitual consistente en publicar información periódica durante episodios considerados de especial relevancia para la seguridad nacional.
Ese silencio contrasta con el funcionamiento habitual del DSN, que suele difundir varias actualizaciones diarias cuando se activan situaciones de emergencia o de seguimiento reforzado.
La polémica se produce en un momento especialmente delicado para el Gobierno, que ha tenido que responder durante los últimos días a las críticas por la gestión de la crisis migratoria y por la falta de previsión ante la llegada masiva de personas a Ceuta. A ello se han sumado las discrepancias surgidas en torno a la actuación de los servicios de inteligencia y a las distintas versiones ofrecidas por miembros del Ejecutivo sobre el grado de conocimiento previo de la amenaza. @mundiario