Chihuahua— Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente de México, quien enfrenta actualmente el retiro de la visa norteamericana, estuvo aquí en Chihuahua hace menos de tres meses, para encabezar una tensa marcha en contra de la gobernadora Maru Campos.
El 16 de mayo de 2026, López Beltrán fue recibido en el Aeropuerto Internacional Roberto Fierro con gritos de “¡Fuera Morena, fuera Andy!” por parte de ciudadanos inconformes, en una situación marcada por el caos; requirió un cerco de aproximadamente diez escoltas para trasladarlo hasta un vehículo mientras se registraban empujones y conatos de bronca entre manifestantes.
El motivo de aquella visita fue la marcha “Por la seguridad, la paz y la defensa de la soberanía”, celebrada el 17 de mayo, la cual culminó con la exigencia de un juicio político contra la gobernadora del estado.
Durante el evento, el diputado Óscar Avitia reportó que, aunque esperaban la asistencia de más de 10 mil personas, supuestos bloqueos viales impidieron llegar a la meta proyectada. Apenas acudieron unos cuantos miles.
La movilización en Chihuahua fue caótica y accidentada. López Beltrán y la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, llegaron con casi una hora de retraso al punto de reunión, donde fueron rodeados por una valla humana que impidió el trabajo de los medios de comunicación mediante empujones.
Durante el recorrido hacia el Palacio de Gobierno, Andy fue captado coreando consignas contra la administración estatal, tales como: “¡Maru, entiende, la patria no se vende!”.
El diputado Óscar Avitia y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, señalaron que el Gobierno del Estado intentó frenar la asistencia mediante bloqueos carreteros y la supuesta apertura de zanjas en la ruta de la marcha por parte de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento.
En su momento, Morena afirmó haber reunido a 20 mil personas, cifras de la oposición y de organismos locales estimaron la asistencia en apenas 3 mil participantes, muchos de los cuales, según el diputado Francisco Sánchez, ni siquiera conocían el motivo del mitin.
Las dirigencias estatales del PAN y PRI calificaron la marcha como un “fracaso y una farsa”. Daniela Álvarez, líder del PAN, afirmó que el lenguaje corporal de los organizadores denotaba falta de convicción, mientras que el dirigente priista Alejandro Domínguez acusó a Morena de utilizar el evento como una “cortina de humo” para encubrir gobiernos con presuntos nexos con el crimen organizado.
A tres meses de aquellos eventos en tierras chihuahuenses, la situación de López Beltrán escaló al plano internacional.
Mientras en mayo los liderazgos locales de su partido reprochaban la violencia en su contra durante su estancia en el “Estado grande”, hoy el político tabasqueño centra sus esfuerzos en exigir explicaciones a la administración Trump por lo que considera un atropello a sus derechos.
En una misiva dirigida a Donald Trump con fecha del 13 de agosto de 2026, López Beltrán calificó la medida como una decisión de carácter político y responsabilizó directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau.
El morenista sostuvo que no existen pruebas de actos inmorales o delictivos en su contra y que la acción responde a una estrategia contra políticos que Washington considera una “amenaza”.