La microbiota intestinal cumple un papel importante en la digestión, la absorción de nutrientes, el tránsito intestinal y las defensas. Cuando pierde su equilibrio pueden aparecer molestias como gases, hinchazón, estreñimiento o diarrea.
¿Cómo cuidarla?
La alimentación y los hábitos diarios son fundamentales. La fibra alimenta a las bacterias beneficiosas y puede favorecer un tránsito más regular. Se encuentra en alimentos como legumbres, avena, frutas, verduras, cereales integrales y frutos secos.
También es recomendable:
- Beber suficiente agua.
- Consumir alimentos fermentados como yogur o kéfir, si se toleran bien.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Dormir entre 7 y 9 horas.
- Reducir el exceso de ultraprocesados y alcohol.
- Evitar antibióticos sin indicación médica.
El estrés también puede afectar al funcionamiento intestinal, por lo que mantener horarios regulares, comer despacio y descansar adecuadamente puede ayudar.
En definitiva, cuidar la microbiota no requiere soluciones rápidas, sino una alimentación variada y hábitos saludables mantenidos en el tiempo.
Con información de Internet.
Contenido informativo. Ante síntomas persistentes o preocupantes, consulta a un profesional de salud.