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Mundiario 16 Aug, 2026 20:01

Guerra de enjambres: Ucrania satura Moscú con drones y golpea el corazón logístico ruso

La guerra de Ucrania ha entrado en una fase en la que la distancia entre el frente y la retaguardia rusa resulta cada vez menos tranquilizadora. La madrugada del 16 de agosto ha dejado una de las mayores oleadas de drones ucranianos sobre territorio ruso, con la región de Moscú como uno de los principales escenarios y daños en instalaciones logísticas de Wildberries, uno de los gigantes del comercio electrónico del país.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado 822 drones ucranianos durante la noche en diferentes regiones. En la región de Moscú, las autoridades hablaron de cerca de 200 aparatos derribados, mientras que el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, llegó a afirmar que unos 600 drones se dirigían hacia la zona. Las cifras proceden de las autoridades rusas y no pueden ser verificadas de manera independiente en su totalidad.

El balance humano también muestra que la ofensiva ya no se limita a instalaciones militares. El gobernador de Rostov, Yuri Sliusar, informó de cinco muertos, mientras que las autoridades de Moscú y Bélgorod comunicaron otras víctimas. En paralelo, Rusia volvió a golpear Ucrania con misiles y drones, dejando muertos y heridos y provocando daños en infraestructuras civiles e industriales.

La fotografía es, por tanto, la de una guerra cada vez más profunda y tecnológica. Rusia mantiene su enorme capacidad de ataque con misiles balísticos, drones y bombas guiadas; Ucrania responde tratando de compensar su inferioridad convencional mediante grandes enjambres de drones, armas de fabricación nacional y ataques selectivos contra la infraestructura que sostiene la maquinaria bélica rusa.

En la región de Moscú resultó afectado un enorme almacén de Wildberries, uno de los principales operadores logísticos y comerciales de Rusia. El gobernador Andrei Vorobiov informó de un incendio en el complejo de Kolédino, mientras también se registraron incidentes en Domodédovo y otras localidades de la región.

El Ministerio de Defensa ucraniano confirmó el ataque contra el almacén y afirmó que se trata de la mayor instalación logística de Wildberries, con unos 250.000 metros cuadrados. Kiev sostiene que ya ha dejado fuera de servicio siete de los diez principales centros logísticos de la compañía, aunque estas afirmaciones deben contemplarse con cautela mientras no exista una verificación independiente completa.

Aquí aparece una de las claves de la estrategia ucraniana: no se trata únicamente de destruir armas o bases militares, sino de atacar nodos logísticos, industriales, energéticos y financieros que permiten mantener funcionando la economía de guerra rusa. Una guerra prolongada no depende exclusivamente de los tanques que llegan al frente. Necesita combustible, transporte, almacenes, componentes, electricidad, comunicaciones, fábricas y redes de distribución. Golpear esos elementos a cientos o incluso miles de kilómetros de la línea de combate puede tener un efecto acumulativo.

La nueva guerra de los enjambres

Ucrania ha convertido los drones de largo alcance en una de sus principales herramientas para atacar el territorio ruso. La ventaja está en la relación entre coste y efecto. Frente a los carísimos misiles de precisión, los drones permiten lanzar grandes cantidades de aparatos y obligar al adversario a gastar recursos considerables para interceptarlos.

La defensa rusa puede derribar muchos de ellos y, aun así, algunos pueden atravesar la red defensiva. El problema para Moscú no es solamente que un determinado porcentaje llegue a su objetivo. Es que una oleada suficientemente grande obliga a saturar radares, sistemas antiaéreos y unidades de interceptación en múltiples puntos al mismo tiempo.

Eso explica la importancia de las cifras conocidas esta madrugada. Si las estimaciones rusas sobre cientos de drones son correctas, Ucrania está demostrando que puede organizar operaciones de una escala muy superior a la de los ataques aislados de los primeros años de la guerra.

Los ataques ucranianos ya no se concentran en las regiones próximas a la frontera. Alcanzan objetivos situados muy dentro de Rusia. La distancia deja de ser una garantía de seguridad y se convierte en otro problema militar que Moscú debe resolver.

Durante los últimos meses, Kiev ha incrementado los ataques contra refinerías, depósitos de combustible, instalaciones industriales, aeródromos, puertos y centros logísticos. El objetivo declarado en muchos casos ha sido reducir la capacidad de Rusia para sostener sus operaciones militares.

En la región de Rostov, el Estado Mayor ucraniano afirmó que sus fuerzas atacaron el complejo industrial de Kámenski, relacionado con la producción de combustible sólido utilizado por sistemas lanzacohetes rusos como Uragan, Smerch y Tornado-S. La información no ha podido ser verificada de manera independiente.

En paralelo, Ucrania ha reivindicado ataques contra instalaciones militares y estratégicas situadas muy lejos del frente. El propio presidente Volodímir Zelenski confirmó recientemente acciones contra una base aérea rusa y una instalación vinculada a Roscosmos, empleando armamento desarrollado dentro de Ucrania.

Rusia derriba más de 800 drones ucranianos pero decenas caen a las afueras de Moscú

El asalto alcanzó el almacén de Wildberries, conocido como el Amazon ruso, ubicado en los suburbios de la capital.

Ucrania afirma haber dejado sin servicio a siete de los diez centros logísticos… pic.twitter.com/kH4TpAdmkO

— DW Español (@dw_espanol) August 16, 2026

Es una estrategia diferente de la empleada por Rusia. Moscú dispone de una capacidad mucho mayor para lanzar misiles balísticos y de crucero y bombas aéreas guiadas contra Ucrania. Kiev, por el contrario, ha construido una parte creciente de su respuesta alrededor de drones, inteligencia, fabricación nacional y ataques de largo alcance.

Rusia es un gran productor de petróleo, pero convertir el crudo en gasolina, diésel y otros productos requiere instalaciones industriales complejas y vulnerables. De ahí que los ataques contra refinerías tengan una importancia que va mucho más allá del daño físico provocado por un incendio. Ucrania ha intentado golpear repetidamente instalaciones de refinado situadas incluso a enormes distancias del frente. Cuando una planta es reparada, vuelve a aparecer entre los posibles objetivos de los drones.

La presión puede terminar afectando al suministro interno, a los precios y a la logística militar. Moscú dispone de reservas, capacidad de redistribución y posibilidades de reparación. La cuestión es cuánto tiempo y dinero necesita para mantener funcionando ese sistema bajo ataques continuados.

Hasta ahora, los drones de largo alcance han sido la herramienta principal para atacar objetivos profundos dentro de Rusia. Pero Kiev intenta desarrollar también misiles de mayor velocidad y alcance, incluidos sistemas de fabricación nacional.

El exministro de Defensa ucraniano Mykhailo Fedorov ha señalado que Ucrania podría disponer de misiles balísticos capaces de atacar objetivos dentro de Rusia en los próximos meses. También ha explicado que el desarrollo de estos sistemas se aceleró durante su etapa al frente del Ministerio de Defensa.

Un misil balístico plantea un problema diferente al de un dron. Su velocidad es mucho mayor y el tiempo disponible para detectarlo e interceptarlo se reduce considerablemente. Rusia utiliza precisamente esa ventaja para atacar ciudades e infraestructuras ucranianas, mientras Kiev dispone de recursos mucho más limitados para defenderse de este tipo de proyectiles. @mundiario

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