
El mundo actual parece diseñado por un guionista de suspenso con insomnio. En apenas unos meses, hemos visto noticias que habrían parecido imposibles: la captura de Nicolás Maduro en una operación cinematográfica, el deseo de Donald Trump de comprar Groenlandia, la guerra de aranceles globales y el bombardeo de Irán con la sorprendente respuesta de ataques a instalaciones en Arabia Saudita.
Ante tal volatilidad, la pregunta que más recibo en las salas de juntas es: “¿Cómo diablos planteo una estrategia sólida si no sé qué locura pasará mañana?”.