Las listas, que literalmente son negras, que publicó la Presidencia la semana pasada implican la inversión de recursos públicos y energía política para confeccionar sus catálogos de adversarios. Pero, mientras el régimen confirma el patrón de utilizar el aparato estatal para estigmatizar a los críticos y disidentes, el país sigue acumulando retrocesos en las verdaderas listas negras que evalúan el desempeño nacional.
México ya perdió el lugar 12 en la comparación global por el tamaño del Producto Interno Bruto (PIB) nominal, como sea el lugar 13 o 14 actual, se mantiene en el mundo de los otros datos como uno que gustan presumir; hasta que llegan al negrito en el arroz de que, en la comparación del PIB per cápita esta economía, que ahora crece apenas a 1.0% en promedio anual, se desploma hasta el lugar 69 en esa lista mundial.
El Inegi es protagonista de varias listas negras internas; y solo se trata del mensajero de realidades tan contundentes como el largo periodo de contracción de la Inversión Fija Bruta, que no es otra cosa que la demostración de la cautela de los empresarios para arriesgar sus capitales. Y de la mano, los cuarenta meses consecutivos de pérdida de empleos en el sector manufacturero.
Y no le pueden llamar “injerencia” a las listas negras del exterior porque los primeros en promover el libre comercio con el mundo despachan en Palacio Nacional, así que hay que apechugar con que en el World Competitiveness Ranking del Institute for Management Development de Suiza, México está en el lugar 62 de 70 economías evaluadas; y dentro de esa misma medición, en el lugar 67 de Eficiencia Gubernamental y el penúltimo lugar en Marco Regulatorio.
Y se pinta más de negro cuando vemos el listado del World Justice Proyect, que ubica a México en el lugar 121 de 143 países en estado de Derecho; y en las entrañas de esta calificación, está el lugar 134 en Ausencia de Corrupción y el 132 en Orden y Seguridad.
Y para listas negras, que van de la mano de la estigmatización de los opositores, está la consolidación de México como un “régimen híbrido” en el Democracy Index de The Economist, lo que impacta de forma directa el costo de oportunidad empresarial y el costo del financiamiento público, por el aumento del Riesgo País que ello implica.
¿Quieren hablar de listas negras? Que pregunten a las firmas calificadoras sobre las que ellas tienen muy presentes y que pueden costarle a México el grado de inversión incluso el próximo año. Eso sí que debería ser tema principalísimo en las conferencias mañaneras.
La economía no prospera apuntando el dedo a quienes piensan diferente y lo expresan de forma libre; esa no puede ser la prioridad oficial. La atención, los recursos públicos y la energía política tienen que estar concentrados en la manera de frenar ese deterioro en las cifras del empleo, la inversión y la competitividad global. Esas son las verdaderas listas negras que importan y que van a definir en la historia el legado de este gobierno.
El listado del World Justice Proyect ubica a México en el lugar 121 de 143 países en estado de Derecho; y en las entrañas de esta calificación, está el lugar 134 en Ausencia de Corrupción y el 132 en Orden y Seguridad.