La semana pasada comentábamos en este espacio sobre las “estrategias” que estaban siguiendo algunos personajes panistas y morenistas para, burlando la ley, posicionar su imagen rumbo a las elecciones del año que entra.
Una de esas estrategias pudiera estar ligada a las partidas de gastos de comunicación social que ejercen los gobiernos, y de las cuales se paga la propaganda gubernamental.
En el caso del Gobierno Municipal de León, si utilizamos como fuente los certificados de aprobación de los presupuestos municipales iniciales, y aplicamos una metodología estándar, los números fríos se convierten en una fuente reveladora del comportamiento, manejo y destino de los recursos públicos de la ciudad.
El Ayuntamiento leonés 2021-2024 recibió de la Administración que lo antecedió, un presupuesto de gastos de comunicación que, en proporción de los ingresos de la ciudad, era del 1.76 %, es decir, 103 millones de pesos, que a su vez representaba el 2.33 % del total de los gastos de operación del Municipio.
Al término de esa Administración (2021-2024) se logró reducir los gastos de comunicación social al 1.61 % del total de los ingresos y al 2.28 % del total de los gastos, esto quiere decir que la propaganda gubernamental bajó porcentualmente con relación a los ingresos y los gastos que ejercía la Administración de nuestra ciudad.
Sin embargo, y a partir del nuevo Ayuntamiento que entró en 2024, los gastos en comunicación se han incrementado nuevamente, sin que los ingresos o gastos operativos de la ciudad también hayan crecido en la misma proporción. Para este 2026 el cabildo leonés aprobó un presupuesto de gastos en comunicación que representa hasta un 1.91 % de los ingresos, y un 2.62 % de los egresos, lo que significa casi 178 millones de pesos, es decir, casi 75 millones de pesos adicionales. ¿A dónde se van esos recursos?
Actualmente hay una campaña publicitaria con anuncios espectaculares en las calles e inserciones en prensa pagada con recursos públicos, en la cual se hace publicidad a supuestos logros de la Administración Municipal de León, pero que, entre líneas, esconde mensajes subliminales que posicionan la imagen de uno de los aspirantes a ser alcaldes de nuestra ciudad.
En el contenido de todos esos anuncios, en letras mayúsculas se da las “Gracias A León” y se hace alusión a los supuestos éxitos de esta Administración, solo que en ninguno de ellos se cita la fuente en donde se pueda verificar la información publicada. Casualmente la frase: “A León”, es igual a la primera letra del nombre y al apellido de Allan León, que trabaja como uno de los secretarios de la burocracia municipal y que ha dicho que le gustaría competir por la alcaldía; todo acompañado de la imagen de un muchacho que tiene los mismos rasgos físicos que el aspirante a alcalde. ¿A quién hay que darle las gracias, “A León” o a “Allan León”?
Esta propaganda se hace y financia desde la perversidad de quien piensa que los ciudadanos somos tontos, y que, desde los viajes y la frivolidad, maneja los presupuestos públicos destinados a la comunicación oficial. Lejos de seguir con la tendencia a disminuir los gastos en comunicación que se había logrado en el periodo 2021-2024, en el Ayuntamiento actual estos gastos se han incrementado. De 2024 a la fecha los ingresos del Municipio se han incrementado un 7 %, mientras que los gastos de comunicación han aumentado un 27 %.
Agradezco los muchos lectores que la semana pasada me señalaron una omisión en mi columna semanal, ya que no mencioné que en múltiples espectaculares una revista “decidió” promocionar el rostro del diputado federal Alan Márquez, quien también ha manifestado interés por gobernar León, otro más de los que se agrupan como ser “muy respetuosos de la ley”.